| FLAMENCO |
Andrés Lozano, cantaor |
“Aprendí de las alegrías y las penas vividas en la calle”
Participará en la próxima Bienal Flamenca de Málaga
Nos declara que tras dejar su trabajo habitual, está viviendo su sueño
Nacido en Manilva, su especialidad son los cantes jondos de Málaga
Ha grabado tres discos y uno en marcha y ha participado en la grabación de dos antologías flamencas
Tomatito, Parrilla, Ramón Trujillo han sido los guitarristas de sus grabaciones
Su ascendencia gaditana, lo pone también al nivel de los cantaores de esa zona
“Estudio flamenco desde siempre, uno de mis mejores maestros: O PUEDES PONER SÓLo “Camarón, un hombre con sabiduría, respeto y humildad”
“La juventud nos oye más y cada vez con mayor respeto”
“Hace poco, mi madre me hizo llorar cantándole una nana a mi nieto”
“Cada sitio tiene su soniquete especial para el cante”
genio de la malagueña
1978 graba "Lamento"(singel) con Antonio Rojas a la guitarra
1981, "Por esos caminos", con Tomatito a la guitarra
1982, "Pensamientos míos", con Tomatito
1987, "A través del tiempo", con Ramón Trujillo
Ha participado, en numerosos Festivales, Concursos y actos Culturales.
Se define como un cantaor "de los antiguos", siendo su cante favorito, tanto para cantar, como para oír la Seguiriya.
El próximo 23 de julio participará en el Festival de Casabermeja
Contrataciones: Tel. 952 78 24 77 Correo
Andrés Lozano, nació, el uno de enero de 1951,uno de los días más fríos del año, quizás por ello ponga tanto calor en su cante, y lleva en San Pedro más de treinta años. En su pueblo Manilva, como en la mayoría de los pueblos andaluces, se oía cante, principalmente en los bares, y él era de los que no se perdía una. “Me gusta la música desde que mi madre me parió, quizás porque ella también cantaba”. Primero, fueron las bandas que venían o las orquestas, para las fiestas...un poco más crecido fue el cante de El Cojo Casquete, Pedro el Cachondo, Centeno, Los Mininos, todos ellos cantaores de este pueblo, que fue, el de la buena uva y del mejor vino dulce de Andalucía, y que desgraciadamente, como el buen cante, pude perderse. Menos mal que nos queda aún algo, tanto en el caldo como en el cante. Uno de ellos es sin duda, Andrés Lozano. Que no se pierdan.
Andrés sigue la tradición, en este caso principalmente de los cantes de Málaga, destacando en Malagueñas y Rondeñas. También el cante más jondo, como Seguiriyas, Martinetes y lo que le echen. “Yo aprendí el flamenco en la calle, principalmente colándome en los bares. También tuve mucha suerte, ya que detrás de nosotros vivían los Mininos, en la calle la Vela, y allí pasé muchas noches oyéndolos, hasta que me arrancaba. Con esta familia llegué a tener tal amistad, que soy compadre de su , aún joven patriarca, Juanito el Minino; el cantaor, fundador, junto a Juan Campos de Jarapo y que hoy sigue su carrera en solitario. Soy el padrino de uno de sus nietos”.
¿Quién de ellos te aportó más?
Su padre, sin duda. Tenía un quejío especial. Era una voz como la de Manuel Torre; un volcán. De él aprendí mucho, sobre todo a comprender el por qué de los sentimientos y a expresarlos, poniéndoles ‘to mi sentío’. El único problema de este hombre, era que no se ‘llevaba’ bien con la guitarra. No era capaz de entonar, ahora a palo seco, era, para mí, uno de los mejores que he escuchado. Mi compadre Juanito, también está entre los grandes. Mira si eran buenos de chiquetitos, que los contrataron para el cuadro de Manolo Caracol, a Juan y a su hermano Manuel. Recuerdo una letra de un fandango de El Minino padre: “porque está lejos la distancia, tengo que tener conferencia contigo”. Con él, dolía el alma.
¿Y en tu familia, quién cantaba?
Tenía un tío, que murió en la guerra, Antonio Gil, que cantaba según me han contado muy bien. Mira si lo tendría que hacer bien, que en la mili mantenía a su familia, con el dinero que ganaba cantándole a sus compañeros y en otras juergas de jefes. Mi madre, Josefa, también, pero siempre canta por bajini. Se entona más cuando le cantaba nanas a sus nietos. Hace poco le descubrí una que me hizo llorar y que se la estaba cantándole a mi nieto Andrés; me escondí detrás de una puerta para que no me viera y me ‘jarté’. Nacieron en Cádiz y, y aunque no todo el mundo allí es cantaor, tienen una gracia especial. Por tanto, tengo sangre gaditana y esto también se nota cuando hago cantes de la zona. La prueba está que suelo actuar más por esa provincia que por aquí.
¿Hablando de lugares. Es diferente el flamenco de una sitio a otro?
Por supuesto. Cada sitio tiene su soniquete especial, que sólo lo saben hacer al cien por cien, los nacidos allí. Yo por ejemplo, he tenido la suerte de vivir tanto lo malagueño, como lo de Cádiz, y por eso me siento capaz de interpretar cantes de los dos sitios, con toda naturalidad. Aunque la técnica y el compás, son imprescindibles para hacer un buen cante, la guinda la pone la tonalidad especial, de cada sitio. Hay quien sabe todas las técnicas y capaz de interpretar un palo con esa perfección, pero ¿qué pasa?, puede que no le de ese sabor lugareño y por eso no transmite al público. Por ejemplo en Málaga, los que entonan realmente el soniquete de aquí, y que es lo que los diferencia de otros, son, entre otros, Ángel de Álora, Antonio Canillas, Juan Bonela; padre, Juan Breva, que fue el inventor de la mayor parte de Malagueñas y modestamente, creo que yo también.
¿Hay que nacer?
Evidentemente, pero las facultades hay que ir trabajándolas constantemente, si no tampoco vale para nada. Como en todos los trabajos, sean del tipo que sean, para que salgan bien, hay que estudiar y practicar. Yo tuve la suerte, que hasta en la escuela me dejaban cantar. Mi maestro, Eduardo Sánchez, me ponía en la mesa para que le cantara a mis compañeros y a él. En mi niñez, el flamenco se vivía en la calle, ya que la gente hacía su vida prácticamente allí, y en ella estaban y expresaban, tanto sus alegrías como sus penas. Todos participábamos de todo, o por lo menos nos empapábamos. Oía cantar a los hombres en el campo, en las tabernas. A las mujeres en las puertas. Ahí fue donde aprendí. Ahora sigo estudiando diariamente.
¿Es Camarón uno de tus maestros?
Indudablemente. Camarón ha sido y es, ya que no está muerto, uno de los mejores cantaores que ha dado la historia. Al menos el más completo. Capaz de hacer ameno y natural el cante más extraño. Es la excepción que confirma la regla. Yo canté alguna vez con él, ante público y también lo hicimos muchas veces en un bar de Sabinillas, al que solía venir, ya que era pariente de los Mininos. Allí pasábamos muy buenas noches. Era un hombre sabio y grande, por su humildad y el respeto que profesaba a todo el mundo. Ha sido capaz de introducir a la juventud en el flamenco y yo me doy cuenta de que los jóvenes cada vez escuchan más. Y esto es debido en gran parte a él.
“Vivo mi sueño”
Hasta hace poco y durante más de treinta años, Andrés alternaba el cante con el trabajo en un banco. No obstante, no quiere hablar mucho del pasado, “sólo de los buenos recuerdos y de flamenco”, y dice sentirse ahora un hombre nuevo, “aunque ya soy abuelo”. Y dice: “Estoy viviendo actualmente mi sueño, de poder dedicarme plenamente al cante y a mi parcelita, donde siembro de todo y cuidar de mis perros. Este conjunto de cosas, son las que me están dando nueva energía. Tanto que además de las actuaciones que me surgen; casi todas las semanas, estoy preparando la grabación de un disco, para Cambayá Records, del danza Antonio Gil y preparando un espectáculo, para la Bienal Flamenca de este verano en Málaga y que representaremos en septiembre, dirigida por el guitarrista Gaspar Rodríguez y en el que participamos ocho artistas más, entre bailaores y guitarristas, además del violonchelo de Nicasio Moreno. Sobre una obra dedicada al general Torrijos, ambientada en el siglo XIX.
¿Y la juerga?
Ya no es como antes, aunque me sigo reuniendo con gente de aquí como el Pecas, Pepe Ortega, Daniel Casares y echamos muy buenos ratos. Estas reuniones, más que de juerga, aunque no lo crean son de trabajo y de aprendizaje, ya que siempre se aprende algo nuevo, de quien menos te lo esperas. Hay momentos, en ellas, que hasta te puedes llegar a sorprender de ti mismo.
Me acuerdo del maestro Beni de Cádiz, con el que he pasado muy buenos ratos Estar con él, era como ir a la Universidad. Era un cantaor extraordinario, y la persona más alegre e ingeniosa que te podías echar a la cara. También sufría, pero...estaba ‘mu bien afinao’.
Tampoco le gusta hablar de concursos o festivales, aunque me dice que tiene que ir, “ya que son sitios donde tienes que ponerte muy bien las pilas. En uno porque compites y quieres ganar. En los otros, porque siempre hay mucho público y hay que intentar darlo todo. Por lo que son buenos, para que no decaigas en la preparación. Esto es como el deporte, tienes que entrenar todos los días, tanto si es para un partido oficial, como amistoso”.
¿Se que has ganado varios?
Sólo te voy a contar algo del primero, fue en Estepona y me acompañó Morilla a la guitarra. Gané cinco mil duros, que me los cargué en una juerga aquella misma noche, con mis amigos. Recuerdo además que hizo un calor terrible, era en una caseta de feria al medio día y en verano. ¡Las luces de los organizadores!
Hace años que no se ve en el cartel del festival de San Pedro, tu nombre,¿qué pasa?
Hace ya más de diez años. La verdad es que no se por qué. Quizás porque no salgo mucho y no suelo ser un visitante asiduo de la Peña. Pero estoy aquí y me gustaría que de vez en cuando contaran conmigo, como con otros cantaores locales. Hace varios años que no actúo en San Pedro, aunque ahora lo estoy haciendo en un bar que ha montado mi hijo (Terra Pura), y que ofrece flamenco en vivo, con cantaores locales y jazz. Espero que tenga suerte, ya que veo que la juventud nos escucha ya con mucho respeto, tanto a mi, como a los otros jóvenes que han ido.
Sin embargo, si parece que hay ahora un organismo, como la Diputación, que está haciendo bastante por el cante tradicional malagueño. ¿Es así?
Por supuesto es la organizadora de la Bienal, en la que participamos tres sampedreños: La Bruja, Juan Campos, que participan en la inauguración, y yo que actúo en septiembre. Además está fomentando muchas actividades por los pueblos y con ella he participado en la grabación de una antología de cantes de Málaga, desde los verdiales, pasando por el Pillayo y lo más jondo. Grabé otra antología con una empresa sevillana.
Antes hablamos de grabar un nuevo disco y ahora me hablas de estar en dos antologías, como los grandes. ¿Cuántos y con quién has grabado?
Además de participar en estas dos que te he mencionado, he grabado tres más y el que ya está preparándose. El primero uno pequeño, bajo el nombre de ‘Por esos caminos’, con las guitarras de Juan Campos y Tomatito. El segundo, ya grande, ‘Pensamientos míos’, con los mismos guitarristas, y letras de Juan Campos y mías. El tercero a través del tiempo, con los jerezanos Ramón Trujillo y Manuel Parrilla, a la guitarra, con letras de Bastián Blanco, también de Jerez. Un disco con aire gaditano y principalmente jerezano.
Juan Santaella