Gonzalo Pozo El Divino, pintor
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Gonzalo Pozo "el Divino": Marbella, Málaga, Spain:
Pintor sevillano con una excepcional sensibilidad que
plasma en cada una de sus obras con una ...
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GONZALO POZO Pozo de sueños y colores.
Divino
pincel que enamora, ...
Gonzalo Pozo Lepe, de Sevilla: ¡Ya sé por qué te
llaman El
Divino¡.
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Considerarte maestro, es un paso atrás; te mata como artista
Gonzalo Pozo Lepe “El Divino”, es probablemente (lo dirá el tiempo y el conocimiento) uno de los grandes pintores de la Historia. Esto que no es mío, aunque lo siento también, sería uno de los halagos más grandes que se le pueden hacer a un artista. El sin embargo, aunque consciente de su calidad, no se da ninguna importancia; se considera un aprendiz. A los dos años ya pintó su primer garabato y poco después, sus vecinos, amigos y conocidos, le apodaron El Divino. Aquí y en Sevilla, lo llaman también el pintor de la Semana Santa, aunque evidentemente no es su único tema.
Nació en Sevilla (barrio), un dos de mayo de . A él le gusta llamarlo “un día de las flores”. Quizá por eso el color, su forma de transformarlo, es una de las notas predominantes de su pintura que ha ido evolucionando, de “una serie en otra”, y enriqueciéndose con matices y formas incomprensibles y que suelen dejar pasmado al que las observa con detenimiento. Tengo que decir, y no es la primera vez que me ocurre, que un amigo que ha estado visionando conmigo alguno de sus cuadros en el ordenador, manifestaba: “esto es una hemorragia de belleza”. Y viendo algunos de características impresionistas me soltó, pero con la cara henchida como quien ha tenido una visión: “esto es un impresionismo impresionante”. Está preparando una próxima exposición en el municipio, que aquellos que sean capaces de disfrutar de este arte, se la recomendamos. Ya avisaremos.
El dice no acordarse, pero hay, sobre todo una anécdota de la que pudo partir un nombre tan rotundo como El Divino, sobre todo tratándose de un crío. “Con ocho años, tuve mi primera frustración , al poco, una gran alegría por el reconocimiento. Había pintado la cara de Jesús. Mi madre lo colgó, como otros tantos cuadros que ya tenía de mi y que los vecinos solían venir a ver y según veía yo, encantados. No obstante, a este cuadro que yo le tenía especial cariño, porque reconocía que había hecho una gran obra, no le hicieron ningún caso. Un día llegó una vecina y le preguntó a mi madre, ¿de dónde has sacado esa foto de Cristo, es preciosa? Mi madre le contestó que lo había pintado yo, a los cinco minutos y durante mucho tiempo, mi casa parecía un museo; hacían colas para verlo”. “Hay quien dice, nos comenta, que es porque fui modelo de Santiago de Campo para representar a Jesucristo y estos dos cuadros están en la Iglesia de San Pablo (¿). Pero ese nombre ya lo había oído antes”. Nos cuenta con orgullo otra anécdota de la época: “Me iba a dibujar a la terraza de la casa, una mujer estuvo a punto de romperse la cabeza por las escaleras, ya que no querían pisar lo que hacía”.
Siempre aprendiendo
Pintaba por pintar, “porque me sale, no puedo dejar de hacerlo incluso enfermo”. Todos sus conocidos, al menos de los que sabemos, nos dicen y es claro que sí, que podría haberse ganado la vida pintando desde pequeño. Pero esto llegaría más tarde. Tras matricularse en la Escuela De Bellas Artes de San Fernando (Sevilla), y dejarla. “no había maestros par mi, al menos no en el profesorado, aprendíamos de los otros alumnos, aquellas cosas de las que dudábamos o no sabíamos”. Quizá por eso no quiere sentirse maestro, aunque así le suelen llamar y se ‘enfada’ riéndose, diciendo que el maestro eres tú. “Considerarte maestro, es un paso atrás; te mata como artista. Yo estoy siempre aprendiendo, de las cosas de la vida, de la naturaleza y sobre todo de mi interior. Yo mismo, me sorprendo”.
Aunque despotrica de los ‘maestros’, sin embargo considera a dos en el mundo “y que son los que me dirigen: Velázquez y Rembrandt”. A mi, en otras ocasiones, me ha contado cosas que le ocurren inexplicables cuando pinta. Entro otras, que siente la presencia de estos dos genios de la pintura. Sería muy largo de contar y quizá un poco complicado de entender para muchos. Pero si tengo que decir, que personas más doctas que yo, me dicen ver, en mucha de su obra, ‘toques’ de ellos. Y para que no vean que trato de ‘quedarme’ con el personal, les contaré lo que decía de él, el presidente de los críticos de arte Montiel (el nombre?): “Es lo más bello que he visto en mi vida”, tras contemplar una muestra. Y quiero añadir otra más, a raíz de su primera exposición en Huelva en 1968, el crítico Rafael Leblic, decía: “Sus formas y colores se derraman en torrenciales cascadas de vibrantes iriscencias que, su maestría, transmite en melódicas armonías cromáticas. Fascinante simbiosis, que nos hace oír la pintura como una sonata de Bach”.
Realismo Fractal
No sólo su pintura se puede oír, como por ejemplo cuando pinta a los grandes músicos. Se puede torear o sentir este arte, como si estuvieras en una plaza observando el equilibrio entre toro y torero, más el color, siempre perfecto. Tanto en el drama, como las cincuenta y tantas caras del Gran Poder, o de Camarón, como la alegría de una bailarina sobre un agua etérea, de dónde en otros, se reflejan ciudades de todo tipo. O un paseo por el bosque, oyendo los pájaros y el movimiento de las hojas bajo el sol y penetrando en sus senderos ocultos. En fin tanta y tanta obra, al óleo, a carbón, en cera su mayor aportación a la pintura; algún día desvelará su tratamiento especial; quizás, que es imposible resumirla en estas líneas. A cada una de estas épocas, el le da un nombre, como hidrosíntesis, Eso quiere decir que está culminando otra. ¿Cómo le llamas? “Lo que hago ahora se llama Fragtalistmo o Realismo Fractal (al igual que se inventa la pintura, inventa los términos; pronto estarán también el diccionario). Es una técnica que vengo desarrollando desde hace tiempo, ya que una época se me enlaza con otra. Es una continua evolución. Finalmente he conseguido hacer obras muy sugerentes”. Nos explica que esto consiste en “acoplar” formas dentro de la imagen principal, del mismo personaje o de otros motivos: “elementos de su misma esencia”. “Según me inspire el modelo o lo que me salga. No suelo premeditar mi obra. Me siento en la mesa y todo empieza naturalmente. Hay otras, evidentemente, que me lo tengo que plantear, ya que son encargos definidos”.
Nos cuenta a grandes rasgos su vida, desde que apareció en Mallorca con doscientas pesetas y se las gastó en tabaco, “porque me dio lástima la tabaquera; también para no tener que estar pendiente de esto y me quedé sin dinero. Después trabajé en una fábrica, me hice medio novio de la hija de un cónsul que me monto una exposición en su casa. Más tarde, cuando nació mi primera hija, volví aquí y me instalé en la costa. Trabajé como recepcionista. Ah en Mallorca había sido también profesor de francés y de español para franceses, con los conocimientos que tenía sólo del bachiller. Aquí, también dije que hablaba inglés y me dieron trabajo de recepcionista. Me compré el método ‘afa’ y a currar. En Sevilla, también había trabajado con unos diecinueve años, pata un marchante haciendo copias de obras antiguas, que el colocaba como auténticas hechas en la época. Pos supuesto, aunque ganaba mucho dinero me harté y seguí. “Siempre huía hacia delante”. Finalmente, estuve trabajando aquí para una empresa de Banús, hasta que decidí, hace unos veinte años, dedicarme sólo a pintar.
Semana Santa
Uno de los motivos de que salga este trabajo, es que es considerado como uno de los grandes pintores de la Semana Santa. Sus cuadros, sobre la de Sevilla, desde todos los puntos de vista, ya refleje una procesión, un nazareno o el Gran Poder (quizá una sus obras más grandiosas). También en Nueva Andalucía tienen mucho que decir de él por este motivo, ya que ha sido su pintor oficial varios años, siendo el autor de varios carteles. Es un amante de esta ‘fiesta’ y me lo muestra en numerosas ocasiones que voy a su casa, poniéndome las marchas de la famosa banda de Triana y su trompetista, o pasándome vídeos de la Madrugá. “Esta afición será, porque a mi (me recuerda lo de su imagen en la iglesia), la gente me reza todos los días. Pero hablando en serio, es un tema que me apasiona, por su colorido y emoción”.
Pintor prolífico como decimos, su obra está, aunque no en museos, en casi todo el mundo. Tiene decenas de clientes extranjeros, aunque también hay muchos aquí, y algunos amigos, que tienen cuadros míos, Yo prefiero que los tengan gente que conozco y que vivan cerca, para así poder seguir viéndolos.” Ha llegado a exponer en Suecia, en varias ciudades: “país donde quizá tenga más amigos y clientes”. También el paso de algunos de sus cuadros por Nueva York, levantaron la pasión de muchos. Un contratiempo luctuoso, como fue el fallecimiento del marchante Leo Casteli, “con quien estaba en negociaciones para representar mi obra, se vino al traste porque se murió. Ahora tengo que ser mi propio relaciones públicas; pero no puedo dedicarle mucho tiempo. Lo mío es pintar”.