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Cabalgata de Reyes Magos: Quizá, el mejor espectáculo del mundo

              sólo una aproximación, por Juan Santaella

Por ello, a quien corresponda si le llega este escrito, le pido que esta OBRA DE ARTE, sea elevada a categoría de Patrimonio de la Humanidad y como Monumento Histórico Artístico. A su "creador" y actores, no habría oro en el mundo para hacer los "oscars" que se merecen

Hacía tiempo, yo al menos, había perdido la ilusión por la Cabalgata de Reyes. Primero, cuando descubrí quiénes eran tales personalidades. Luego, cuando mis niñas eran pequeñas hubo de retomarla para transmitírsela a ellas. Una vez mayores éstas, nuevamente se esfumó: era una fiesta más, para los pequeños.

Jamás había ido a la Sierra de Huelva; sólo de paso para ir a Portugal. Un día surgió la posibilidad de ir a la Cueva de las Maravillas (Aracena) y antes de llegar, y como en todos los viajes, nos gusta parar en los pueblecitos. Hicimos "escala" en Higuera de la Sierra, hasta entonces totalmente desconocido para nosotros. Allí probamos, o degustamos, la mejor caña de lomo que habíamos comido jamás; del jamón que decir. En el bar vimos un cartel que nos llamó la atención: "Cabalgata de Reyes en Higuera de la Sierra" haciendo alusión a su peculiaridad. Habían pasado varios días del acontecimiento, por lo que tendríamos que esperar casi un año para poder presenciarla de nuevo. El propietario del establecimiento, como alguno de sus feligreses, nos contaban como era y que era una tradición muy antigua, más de ochenta años. No podíamos dar crédito a lo que oíamos: personas y animales inmóviles encima de carrozas tiradas por camiones representando el nacimiento y otras escenas de la niñez de Jesús; incluso niños de pecho. Creíamos que nos estaban vacilando: no podía ser. Pensábamos en el frío que podría hacer ese día de enero a las nueve de la noche y la posibilidad siempre de la nieve o de la lluvia, nos hacía creer que eso era imposible o que al menor inconveniente atmosférico se suspendería.

Estábamos equivocados, no obstante a pesar de que nos lo repetían una y otra vez no podíamos dar crédito a lo que veíamos. Nunca había esperado tanto tiempo para ver un acontecimiento y menos tan "manido" como una cabalgata de reyes. Desde ese día, no voy a decir que contara las horas, pero estaba deseando que llegara esa fiesta. Por fin llegó. En la Navidad del 2002, buscamos como quedarnos lo más cerca posible a pasar la noche, cuando todo acabara; vivimos a más de cuatro horas de coche. Todo arreglado, una amiga de Sevilla (Isabel) nos cedió su casa y ni cortos ni perezosos ese día por la mañana pusimos rumbo a Higuera de la Sierra.

Afortunadamente llegamos antes de las tres de la tarde, ya que a esa hora la guardia civil corta el tráfico y hay que aparcar varios kilómetros y hacer el trayecto luego en autobús. El día era lluvioso y frío, como suele ser habitual en invierno. Lógicamente pensábamos que no podría salir, ya que la lluvia a medida que se iba acercando la noche era nieve recién derretida, que a pesar de nuestros chaquetones y paraguas, hacía que pasáramos más tiempo en los bares que en la calle y mosqueados, a pesar de que todo el mundo nos decía que saldría pase lo que pase.

Lucha contra los elementos

Una hora antes, a las ocho, paró la lluvia. El frío se hizo aún más intenso y nuestra duda aumentaba. Preguntamos de dónde salía la cabalgata. Nos acercamos al lugar y vimos como se acababan de arreglar las carrozas; la lluvia no los había dejado tranquilos, así como a la chicas que preparaban, contra el viento y la lluvia,  en la plaza el escenario dónde al final los reyes darían los regalos a los niños de la localidad. Vimos sus penalidades y pensamos: esta gente está loca; los oropeles se levantaban una y otra vez; una lucha total contra los elementos, que dio una poco de tregua y finalmente todo estaba listo para las nueve de la noche: la hora.

No pudimos acercarnos totalmente a la salida y decidimos no entrometernos y esperar en la calle, como más de cuarenta mil personas venidas de todos los puntos de este país y de otros. El pueblo era todo gente por  las calles; casi imposible de transitar. Los cohetes anunciaron la salida: no podíamos asimilar lo que empezaba a suceder, ya desde la primera carroza: La Estrella de Oriente. Una chica puesta en pié con los brazos extendidos y apenas cubierta por un vestido de gasas. El frío era tremendo, al menos para nosotros. Cuando la vi aparecer, tan recta, tan segura, tan metida en su papel a pesar de todo, arranqué a llorar y no fui el único. Ahora que lo estoy escribiendo, nuevamente me salen las lágrimas. ¿Cómo una chica, en apariencia tan delicada, era capaz de aguantar solamente los cinco minutos que llevaba de esa forma. Sus acompañantes iban sentadas, pero también con posturas complicadas y lo peor, para nosotros, la escasa ropa que probablemente dejaba entrar el frío sin complicaciones a esos frágiles cuerpos. Sin embargo, en sus caras se notaba una especie de felicidad  (que duraría sin inmutarse todo el recorrido) incomprensible para los espectadores, sobre todo los nuevos, atónitos a pesar de lo que nos habían contado: estábamos presenciando un espectáculo sin parangón, no sólo por la inclemencia del tiempo: los actores, el vestuario, las poses, la quietud, la puesta en escena ...era perfecto.

La lluvia del cielo, se había transformado en lágrimas de la mayoría del público asistente. Era impresionante, casi demencial, dar crédito a lo que se estaba viendo: la temperatura no pasaba de dos grados. Veintidós carrozas componían la comitiva y los únicos que se movían eran los reyes y pajes echando caramelos a diestro y siniestro. A continuación de la Estrella, diversas escenas de la vida familiar de Jesús, así como la anunciación, el sueño de José, peregrinación a Egipto, etc. Niños de pecho, alguno con escasas semanas y otros mayores daban vida probablemente a la mejor representación de esta parte de la Historia o de la Leyenda; era lo que menos importaba. Lo duro era estar encima, casi sin pestañear.

Difícil de imaginar, si no se vive

Pero si alucinábamos todos con lo que estábamos presenciando, aún parecía más incomprensible ver a  gallinas, palomas, cabras, chivos, un burro, como si fueran estatuas que de vez en cuando sólo movían el rabo o las orejas y por supuesto sus estómagos; respiraban...no eran esculturas; aunque podrían pasar por ellas. Era demasiado y ya casi inenarrable, sobre todo porque las lágrimas de sentimiento por lo que estábamos viendo y por su dureza, había hecho añicos nuestra capacidad de comprensión, tratándose de algo completamente hecho por "aficionados": ¿Está loca esa gente?. Particularmente pensaba ¿habrá algún actor, de los profesionales, en el mundo capaz de aguantar lo que estos ciudadanos de Higuera realizan año tras año?: imposible.

Más imposible era oír lo que nos narraba alguno de los antiguos participantes, e incluso por la mañana de los que habían "padecido" la representación. ¿Estaréis entrenando todo el año? ¿Entrenar? "¡Que va! Nadie entrena" , nos dice uno de los San José más vitoreados este año (José Delgado)¿cómo? preguntaba incrédulo, pensando que nuevamente se estaba "quedando" conmigo. "Aquí nadie ensaya, porque todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, incluso los animales". No se si habrá algún tema de la sicología, e incluso de la siquiatría que estudie, si quiera,  un caso parecido a este; creo que no sabrían por donde cogerlo, ya que la gente, incluso los animales, que no se drogan como piensan algunos, lo representan como si estuvieran haciéndolo todos los días del año, son completamente normales; demasiado para nuestras mentes, jamás expuestas a una "atrocidad" como esa. El público, aunque mejor arropado, también aguanta estoicamente el frío y no para de aplaudir, de llorar y de decir ole, ole y ole: la "actuación", maquillajes, vestuario, y decoración son perfectas. Estábamos en aquella época. ¿Quien colabora con ellos? "Nadie: Lo hacemos todo nosotros y no hay ningún profesional de la escena, ni de nada que nos ayude".

Esta fiesta empezó, aunque no como ahora se representa hace ochenta y cinco años. Por mil novecientos dieciocho un grupo de personas, capitaneadas por el vecino Domingo Fal Conde, comenzaron una cabalgata con caballos que regalaban caramelos y juguetes a los niños de la localidad."Esto impacta a la gente, nos dice Leonardo, un espectador habitual, y cada año se iba mejorando. Pero fue el párroco, hijo de Higuera, Francisco Girón, con más de ochenta años ahora,  quien comenzó, hace más treinta, a introducir escenas inmóviles de los primeros años de Jesús que se van perfeccionando año a año; este hombre es el alma de todo. Aún no comprendo y lo he visto muchas veces, como pueden mantenerse quietos encima de esas carrozas, sobre todo por las cuestas y los frenazos". Delante de nosotros iban pasando las escenas, con algunas "figuras" casi imposibles por su posición y sobre todo los niños y los animales, como si hubieran nacido para ello. Lo que vemos traspasa los límites del arte escénico y de la capacidad de sufrimiento de las personas, sobre todo cuando, aparentemente, no hay razón para que se pueda entender lo que se está viendo. Otro vecino, Jaime Domínguez, nos da más información: "yo por ejemplo no vi la Cabalgata hasta los dieciocho años, ya que desde que nací hasta esa edad participé. Hace unos años, mi hija había nacido el veintinueve de diciembre y fue uno de los niños que salió escena". ¿Pueden creerlo? ¡No!. Pues, cierto es.

Patrimonio de todo el mundo

El arte y el valor que se desprende de este espectáculo popular y casi improvisado, es imposible captarlo con una cámara, ni siquiera el cine podría darnos la sensación de lo que allí se vive durante esas dos horas. Por ello, a quien corresponda si le llega este escrito, le pido que esta OBRA DE ARTE, sea elevada a categoría de Patrimonio de la Humanidad y como Monumento Histórico Artístico. A su "creador" y actores, no habría oro en el mundo para hacer los "oscars" que se merecen. Decía que los Medios no podrán dar crédito a lo que allí se vive, tampoco este relato. No obstante, sí lo pueden tomar como una invitación a presenciarlo aunque nos apretujemos como pasas. No importa, con el público atónito y conmocionado con cada escena, con cada parte, con cada gesto y detalle de los actores la Obra es aún más interesante. Aplaudiendo y vitoreando las difíciles posturas de ángeles,  niños de todas las edades inmóviles y tan naturales como si lo hubieran hecho en otra vida, ya que en esta, aparentemente, no les ha dado tiempo a aprender, a algunos, ni a hablar y sin embargo, están perfectos durante todo el recorrido. Todos llegan con el mismo gesto al final: ¿lo pueden creer?, como si nada hubiera pasado.

Imagino que tras esas dos duras horas del recorrido, ya que a la quietud y difíciles posturas, bajo el rigor del frío, por la mañana estaréis muertos. José se ríe y me contesta: " ¿Me ves? Mira allí tienes el ángel y tan tranquilo. Si hoy hubiéramos tenido que ir a trabajar, pues sin problema alguno. No pasa nada". En fin, lo dice tan natural que me hace pensar que lo presenciado por la noche era algo irreal, porque cualquiera de los humanos, que no sean de Higuera como mínimo cogen pulmonía y tendinitis.....

Por otro lado, nadie ha estudiado ni para actor, ni para montador de escenarios, decorador, peluquería, maquillaje y todo lo necesario para hacer realidad aquella historia acaecida en Belén hace dos mil cuatro años. El portal y sus personajes perfectos, la carpintería, las costureras ....describir todas las carrozas podría durar horas, por ello les recomiendo vean las fotos (que espero estén pronto en mi correo), pero sobre todo que vayan a Higuera. No saldrán defraudados y con lo que consuman en la localidad, apoyarán las buenas acciones de los vecinos de este bonito y ejemplar pueblo serrano, capitaneados por Don Francisco Girón "el alma de la Cabalgata".

Cada año le toca a una familia diferente la representación y el montaje de las carrozas. Algunas repiten, pero otras no: "Don Francisco, sobre el mes de octubre reparte los "papeles" y a partir de ahí empiezan a pensar en la decoración, el vestuario, las personas y animales que llevarán. Pero nadie sube a la carroza hasta poco antes de comenzar. Descubrimos también, nos lo dijo nuestro interlocutor, que los beneficios de la "movida" van a parar a una residencia de ancianos en el pueblo, así como los de una corrida de toros que se celebra en agosto con máximas figuras del toreo, en el coso local.

La amistad, el mejor regalo

Hemos vuelto este año y si Dios quiere, iremos todos los que nos queden y podamos movernos. No he visto espectáculo mayor y sin engaños de ordenador, ni luminotecnia especial y sin profesionales. Afortunadamente hemos hecho hasta amigos, lo cual no es difícil en Higuera.  El torero Antonio Vázquez "el Vinagre", sin conocernos de nada nos brindó su casa, su vino y hasta una tortilla de espárragos que se había hecho para cenar: pero sus planes cambiaron, al vernos, y los nuestros también. La historia, junto con la Cabalgata merecería ser llevada al cine para, que posiblemente, aprendan hasta en "joliwud" que pedazo de actores hay en este pueblo; amén de otros personajes. También, al menos a mi, me han entrado dos deseos: uno participar en la Cabalgata, si me dejan y otro que Antonio Vázquez, nuestro anfitrión y ya amigo, triunfe como se merece en los ruedos; se que es un sabio del Toreo.

Si sus Majestades, nos han hecho ya estos regalos ...¿por qué no, estos nuevos sueños?: ¿Milagro o Magia?. Simplemente, los Reyes Magos si llegan a Higuera de la Sierra. ¡Me volvió la ilusión!

zalú

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