J.L. Sariego

 

La Justicia: una forma violenta de resolver los conflictos entre los/as ciudadanos/as

Como abogado de familia estoy acostumbrado a todo tipo de tragedias humanas que surgen tras un proceso de separación o divorcio, y otros casos de desestructuraciones de familias tradicionales.

Conozco casos en los que los hijos pierden de vista a uno de sus progenitores tras la presentación de una demanda de separación, como los casos en los que interviene el Instituto Andaluz de la Mujer haciendo desaparecer en casas de acogida a esposas y a hijos, pareciéndome mas que licito, pero no justo, que esta sea la forma de gestionar un conflicto desde las instituciones.

Nuestras propias instituciones emplean la violencia no sólo contra los ciudadanos y ciudadanas a las que se supone, deben prestar un servicio, sino que además lo hacen vulnerando derechos constitucionales de otros ciudadanos, y de los abogados y abogadas que los representan, mediante venganzas personales, a modo de veto en intervenciones públicas en foros profesionales. Así lo percibo yo mismo, y otros/as compañeros/as que no tenemos pensamiento único.

 LA JUSTICIA VIOLENTA

La Justicia es una institución que aplica las leyes aprobadas por los representantes políticos de los ciudadanos y ciudadanas. Está claro que una sociedad debe regular sus relaciones interpersonales, etc. y de debe dotar de un conjunto de normas jurídicas para regular su propio funcionamiento, y preservar la paz, la concordia, la convivencia, etc, de todos y todas.

¿Pero no son acaso las leyes la forma mas sutil que tiene el Estado para utilizar la violencia contra las personas?

Esta claro que el método jurídico (leyes) es una técnica de prevención y resolución de conflictos que recurre a la violencia.

Recientemente hemos asistido a dos sucesos en los que se ha visto involucrado el sistema judicial de nuestra Comunidad Autónoma, a saber: Caso de la mujer de 57 años que antes de ser desahuciada, prefiere volar su piso mediante una explosión y morir, antes de perder su casa, y caso de la mujer (madre biológica) a la cual se le dice que tiene razón, que se le quitaron a sus hijos de forma ilegal y que tendrían que devolvérselos, pero que es mejor para los hijos quedarse con los padres acogedores, y que a ella, la Junta de Andalucía le de una indemnización. Los padres acogedores y la propia Junta utilizaron a la Justicia como método para alargar el procedimiento, lo cual entraña un tipo de violencia institucional.

Veamos en otros ámbitos esta violencia legal ejercida por el Estado y sus instituciones:

El Presidente del Gobierno realiza una declaración conjunta con el Sr. Bush y el Sr. Blair en las Islas Azores, donde se declara la guerra a un país, se le amenaza con invadir un país, alegando determinada legalidad de unas resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 1990, a las que se refiere la Resolución 1441.

El Sr. Trillo, Ministro de Defensa de nuestro país, aborda con violencia un buque del Yemen en el Mar Rojo, bajo sospecha de llevar armas. Se aborda en un caso típico de piratería marítima, y se alega la legalidad internacional de tener que proteger a nuestro país de un posible ataque terrorista, en aplicación del Tratado de la NATO. Esto es, las leyes que interesan en un momento dado se utilizan para realizar un acto antihumanitario y antisocial.

El Sr. Acebes, Ministro del Interior, alega que es legal, pegar y maltratar a ciudadanos y ciudadanas que se manifiestan contra la guerra en Madrid y todo ello, porque una de las funciones de la Policía es salvaguardar la paz social cuando hay altercados. Esto es, es legítimo el maltrato a ciudadanos/as si quién lo realiza son las fuerzas de seguridad del Estado por orden de un ministro. Si yo hubiese golpeado a la mujer que sale en el video, hubiera sido detenido en cualquier caso y juzgado.

Pero volvamos a nuestro argumento:

¿Es la Justicia violenta?

Creo que, desgraciadamente, sí.

 La violencia es aquella actitud que ejerce una persona, produciendo un daño físico, psíquico, emocional, económico, etc, a otra persona más débil.

Incluso una persona débil puede ejercer violencia a otra mas fuerte, empleando medios para superar al mas fuerte (arma, mejor despacho de abogados, mejores apoyos financieros, etc.)

Para añadir algo de humor en estos malos tiempos, decía Máximo un día en un chiste: “TODOS LOS ESPAÑOLES SOMOS IGUALES ANTE LA LEY, SIEMPRE Y CUANDO NOS PODAMOS PERMITIR EL LUJO DE CONTRATAR AL MEJOR DESPACHO DE ABOGADOS”.

Nuestra sociedad prohíbe el uso de la fuerza y la violencia a sus integrantes, pero permiten a la justicia usarla.

En los casos arriba mencionados se ejerce la violencia (en cualquiera de sus aspectos) y se declara a una persona vencida y otra vencedora. La vencida es conminada por una sentencia que si no hace lo que se ordena (condena) se le podrá poner los muebles en la calle, que si se acerca a sus hijos será detenida por la fuerza por desobedecer una sentencia judicial.

Pero vayamos al ámbito de los conflictos familiares, que es donde mejor me desenvuelvo.

En casos de separación y/o divorcio y rupturas de parejas de hecho, vemos cómo una tercera persona investida de autoridad (Juez), decide que una persona debe abandonar su domicilio y debe pagar un dinero para pensiones, etc. se le ordena que puede ver a sus hijos/as como si de un museo se tratasen, esto es, a tal y cual hora. Si no lo hace, ¿qué pasa?:

 

Un/a ciudadano/a puede ser desalojado de su propia casa por la fuerza e incluso ser detenido, tras resolver un conflicto familiar.

 

Un/a ciudadano/a puede ser juzgado y detenido/a si no paga las pensiones que el Juez ha decidido, o embargado/a en su sueldo, tras resolver un conflicto familiar.

 

Si no cumple con el horario de museo impuesto para ver a sus hijos/as, podrá ser multado o algo peor quizás. Incluso se obliga últimamente a acudir a un Punto de Encuentro, tal como si fueran delincuentes, tras resolver un conflicto familiar.

 

Así se resuelven muchos casos de conflictos familiares en nuestro país.

 

Esta violencia es la que perciben muchos hombres y mujeres que se ven involucrados en un proceso de separación y/o divorcio.

 

Si el Estado (Justicia) les trata con violencia, ¿porqué no utilizar la violencia ellos/as mismos/as para resolver sus conflictos?

 

La Justicia de forma directa o indirecta legitima emocionalmente al/la justiciable a emplear la violencia, para resolver el conflicto en el que está involucrado/a. Sólo basta comprobar que mas del 90 de los agresores que mataron a sus esposas o exesposas, estaban en pleno (medidas provisionales de condena) o tras un proceso de separación (sentencia de condena), siendo este proceso el desencadenante de la muerte de la mujer.

 

¿Acaso no debemos de encontrar otros mecanismos de resolución de conflictos familiares que no empleen la fuerza o la violencia en su método de trabajo?

 

Desgraciadamente, si nuestros/as políticos/as argumentan y justifican el empleo de la violencia en la resolución de sus conflictos internacionales (p.e.: conflicto de Isla perejil o del País Vasco), está claro que esta Sociedad necesita otros/as dirigentes que les enseñen a sus ciudadanos y ciudadanas que existen otras formas de resolver los conflictos, pero este es otro tema.

 

Cualquiera de nosotros/as reprobaríamos y veríamos con mal ojo a un amigo o amiga que indicara a sus hijos/as que para resolver sus conflictos utilizaran la fuerza y la violencia, no así, nos planteamos el mismo argumento con nuestros poderes públicos, entre ellos la Justicia.

 

No culpo a Jueces/zas y Magistrados/as de ser violentos, sino que ellos/as son un eslabón mas del método jurídico de resolución de conflictos basado en normas e ideas ancestrales, que aún hoy día se manifiestan.

 

La evolución humana se mide no por el grado de bienestar o desarrollo económico y tecnológico, sino en la forma de cómo gestionamos la resolución de nuestros conflictos.

 

En mi opinión, nos queda bastante por evolucionar, tanto que cada vez que acudo a un Juzgado, me siento como en un coso de la Edad Media, donde las espadas, caballos y escudos, sólo se han cambiado por sala de vistas, togas, artículos, retórica jurídica y dinero.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

 

Hombres separados, mujeres separadas, hijos e hijas de progenitores separados, familiares de separados y separadas, todos y todas se quejan desde hace años de los efectos devastadores que tiene en la vida cotidiana de los/as justiciables la aplicación de la Ley del Divorcio de 1.981.

 

Está claro que la ley del 81 hay que cambiarla, pero ahora que intuyo voluntad política de proceder a la modificación de ésta ley, es cuando mas me preocupo, ya que si los que tienen que modificar la ley del 81 (conflictiva y generadora de conflictos de por si) son las personas que resuelven sus conflictos a base de utilizar la fuerza y la violencia, es cuando asociaciones, juristas, grupos, etc, más atentos debemos estar para que en la modificación que se haga de la Ley del 81, se introduzcan métodos mas humanos, pacíficos e igualitarios de resolución de los conflictos familiares.

 

Sevilla a 25 de marzo de 2.003.-