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Swami Muktananda                    OM NAMAH SHIVAYA, repítelo

El libro   ¿ADÓNDE VAS? está editado, por la editorial SIDDHA YOGA DHAM DE MÉXICO, S.A.  QUE ESPERO SEPAN PERDONAR EL ATREVIMIENTO QUE HE TENIDO A PLASMARLO EN ESTA PÁGINA, SIN HABER SOLICITADO PERMISO, MOVIDO POR LA IDEA DE  DAR UNA MÁS AMPLIA DIFUSIÓN Y SI NINGÚN INTERÉS LUCRATIVO, YA QUE COMO PUEDEN  VER NO HAY PUBLICIDAD EN ELLA.

 

¿Cómo podrá jamás sufrir por las miserias del mundo quien entienda su propio Ser? Así pues, por tu propia felicidad, busca al Ser. Cuando te des cuenta de la gloria del Ser, sabrás que no hay nada más sublime.

la felicidad más grande llega cuando aquietamos la mente. La mayoría de las personas, no tienen idea de que sea así.

No debes permitir que te venza tu propia mente. Debes aquietarla, purificarla y disciplinarla. Tienes que conseguir dominarla con tu intelecto.

la gente debería buscar amor dentro de sí. Nadie puede obtener felicidad de los demás.

Así pues, permite que sólo se muevan en tu mente buenos pensamientos.

Si de verdad queremos enfrentar los problemas de la mente, tenemos que volvernos hacia dentro y despertar nuestro poder interior.

Contempla a Kundalini,

la Conciencia suprema,

que juega desde la base

de la columna vertebral

hasta la coronilla

 Cuando uno adquiere la fuerza de Kundalini, es capaz de asimilar en sí mismo el universo entero". Ya no somos criaturas limitadas, ni cautivas, llegamos a alcanzar la unión completa con Dios.

la manera más segura y eficaz de despertar a Kundalini es por medio de shaktipat

Al abrirse el centro del corazón empiezas a ver acontecimientos futuros y a oír sonidos muy distantes; o te vienen de modo muy natural otros poderes supranormales. Pero ninguna de esas experiencias tiene mucha importancia, y no debes dejarte atrapar por ellas. No son la meta del viaje interior........

Con sólo repetir el Nombre,

lo que no puede entenderse

se entenderá.

Con sólo repetir el Nombre,

lo que no puede verse

se verá.

en meditación: pasamos del nivel en que somos conscientes de "yo soy el cuerpo", al nivel en el que tenemos la experiencia de "yo soy Dios"

"Oh Señor, donde quiera que vaya, camino alrededor de Ti. Cualquier cosa que haga, es adoración a Ti". Este es el entendimiento verdadero y ésta es la conciencia con la que deberías practicar la sádhana. Si puedes reconocer que todo lo que ves dentro y fuera no es más que tu propio Ser, estarás en meditación en todo momento.

 

¿ADÓNDE VAS?

¡Oh bendito amado mío, despierta!

¿Por qué duermes en la ignorancia?

                           Kabir

I

EL PROPÓSITO DE NUESTRA VIDA

Oh amigo, ¿adónde vas?, ¿de dónde vienes y qué debes hacer? Perteneces a la Verdad Suprema, pero has olvidado tu origen. Ya es hora de volver al camino principal.

  Se dice que hoy en día el mundo progresa más y más, pero, ¿de qué modo ha crecido? El robo y el asesinato, la lucha y la destrucción aumentan en todas partes. En todo el mundo hay odio entre naciones, hostilidad entre partidos políticos, animosidad entre sociedades y enemistad entre razas y clases. La gente habla de reforma e innovación, pero en nombre de esas cosas sólo ha conseguido destruir el ambiente, arruinar la vida familiar y aumentar el egoísmo y la hostilidad.

  En un mundo así sólo necesitamos una cosa: la verdadera comprensión de la humanidad. Sin embargo, esto es precisamente lo que nos falta. ¿Por qué se comporta el ser humano como lo hace? ¿Por qué crea barreras entre él y los demás? ¿Por qué vive en enemistad y rivalidad, en lugar de vivir con un sentimiento de hermandad? Lo hace porque carece del verdadero entendimiento de sí mismo. No conoce la grandeza que reside dentro del corazón humano. Se imagina que él mismo es falso, ordinario y débil, y que simplemente pasará por este mundo y morirá. Pero si mira dentro de sí mismo, se daría cuenta de que contiene la divinidad del mundo entero.

  Los científicos occidentales, empiezan ahora a descubrir la verdad que los filósofos de la India han sabido durante milenios: que el universo entero está construido por una sola energía. Nuestros antiguos filósofos, que eran científicos del espíritu, llamaron a esa energía Conciencia o Dios. Esa Conciencia Suprema creo el cosmos entero de su propio SER. Un constructor puede usar madera, piedras y otros materiales para construir algo, pero la Conciencia no usó materiales externos, extrajo todo de su interior. Todos somos partes de ese universo de Conciencia. No somos diferentes unos de otros, ni somos diferentes de Dios. Si alguien siembra una semilla de mango, obtendrá un mango, nunca un limón. De la misma manera, lo que ha nacido de Dios, no puede ser otra cosa que Dios. Dentro del corazón humano hay un resplandor de gran brillantez, cuyo brillo sobrepasa incluso al del Sol. Esa conciencia interior es la misma que crea y anima el universo entero, pero no somos conscientes de ello. A pesar de que hemos surgido de esa Conciencia, hemos cambiado el entendimiento que tenemos de nosotros mismos.

  Una vez, cuando estaba en Bombay, oí a unos niños cantar la canción de una película y hoy la recuerdo todavía:

Ay hombre, ¿cómo es que cambiaste? / La Tierra no ha cambiado, el agua no ha cambiado. / El fuego no ha cambiado, el aire y el éter no han cambiado. / El Sol no ha cambiado, la Luna no ha cambiado. / Los animales no han cambiado. / Los árboles no han cambiado. / Ay hombre, ¿cómo es que cambiaste?

  ¿Cómo es que cambiamos? Cada uno de nosotros se ha convertido en una cosa u otra, según nuestra propia interpretación. Creemos que somos hombres o mujeres, ricos o pobres. Creemos que somos profesores, soldados o psiquiatras. Creemos que somos jóvenes o viejos, gordos o delgados, felices o desdichados. Creemos que somos estadounidenses o indios, rusos o árabes, hindúes o cristianos, musulmanes o judíos. Pero en realidad, la Verdad que está dentro de nosotros es una. Todos venimos de la misma semilla y esa semilla es Dios; simplemente estamos representando diferentes papeles. Si pudiéramos abrirnos camino entre esos personajes hasta nuestra propia divinidad, todos sabríamos de nuevo que somos Dios.

La libertad de transformarse   

El Ser Humano tiene libertad de transformarse en cualquier cosa. Por su propio poder, puede hacer que su vida sea sublime o desdichada. Por su propio poder, puede alcanzar el cielo o descender al abismo. De hecho, el poder del ser humano es tan grande que hasta puede transformarse en Dios. Dios reside escondido en el corazón de cada ser humano y cada uno tiene el poder de darse cuenta de ello. Pero, ¿qué es lo que hace una persona? En vez de tratar de conocer la grandeza que hay en su interior, se pasa la vida comiendo y bebiendo, peleando con los demás y corriendo tras los placeres sensuales. Trae al mundo dos o tres niños, cuida de su familia y cree que ha cumplido con el propósito de su vida. Pero incluso los animales hacen esas cosas. Todas las criaturas del mundo tienen una vida familiar. Un animal va a la selva, hace su trabajo y vuelve para disfrutar de su pareja animal y de sus crías. De igual modo, un ser humano sale a sus quehaceres, atiende sus asuntos y vuelve para gozar de su familia. Así como la especie humana sigue aumentando, también sigue creciendo el número de perros, burros elefantes, camellos, caballos y pájaros. Por eso el gran Phuli exclamó: "Si no alcanzas tu propio Ser, si no tienes la experiencia de la dicha suprema, ¿de qué sirve vivir? ¿No viven también los perros y los cerdos? ¿No viven también los árboles? ¿No existen también las piedras de este mundo?".

  Entonces, ¿qué hace único al ser humano? Sólo un ser humano tiene la capacidad de conocer la Conciencia divina que vibra dentro de él. Sólo el ser humano puede experimentar su identidad con Dios. Por eso debemos usar esta vida humana, para descubrir quiénes somos. Las escrituras de la India dicen que sólo que sólo es en verdad humano aquel que reflexiona sobre las preguntas: ¿Quién soy yo?, ¿Por qué he nacido?. ¿Quién me creó? y ¿Qué debo hacer?. Si una persona no conoce su propio Ser, si su comprensión de sí misma se limita al conocimiento de su carne, no se le puede llamar verdadero ser humano. El gran santo Kabir dijo: "Si no has visto a tu propio Ser, si no has perforado los nudos de tu corazón y lavado la impureza de tu mente, ¿Qué importa entonces que seas un ser humano?

El valor del nacimiento humano

Deberíamos entender el valor del nacimiento humano. Por ser tan fácil engendrar niños, consideramos la vida humana como algo de escaso valor y aún después de haber obtenido este cuerpo, la mayoría de nosotros se pasa la vida satisfaciendo sus sentidos. Pero el cuerpo humano no tiene precio. Los sabios han dicho que el nacimiento humano es algo excepcional. Obtenemos este cuerpo sólo después de pasar por miles formas de vida.

Una vez un discípulo del Guru Nanakdev le preguntó: ¿Cuál es el valor del ser humano? El sabio contestó: Vuelve mañana y te lo diré. A la mañana siguiente, cuando el discípulo regresó, Guru Nanakdev le entregó un diamante con estas instrucciones: Llévalo al mercado y haz que te lo valoren. No lo vendas, sólo llévaselo a cada tendero y pide precio por él. El discípulo llevó el diamante de un tendero a otro. Primero fue con un vendedor de frutas: ¿Cuánto me das por él?, preguntó. Te daré dos naranjas, dijo el vendedor de frutas. Luego fue con un vendedor de patatas, que le dijo.  Te daré cuatro kilos de patatas. Entonces el discípulo fue con un orfebre, un joyero muy común, y le pidió que valorara el diamante. Te daré cien dólares, dijo el orfebre. El discípulo fue con varios joyeros más, cada uno de los cuales le ofrecía un poco más de dinero. Finalmente, fue con el mejor joyero de la ciudad y le pidió que valorara el diamante. El joyero colocó el diamante en la palma de su mano. Oh hermano, dijo, no puedes vender este diamante. No tiene precio.

El discípulo devolvió el diamante a Nanakdev y le contó lo que había sucedido.

¿Entiendes ahora el valor del del Ser humano?, le preguntó Nanakdev. Una persona se puede vender a sí misma por dos naranjas o por cuatro kilos de patatas o, si quiere, puede convertirse en algo de valor incalculable. Todo depende de su propia visión.

El gran santo Súndardas escribió: "Has logrado este cuerpo humano por la gracia de Dios y no puedes obtenerlo una y otra vez. ¡Oh desmemoriado, recuerda! Este cuerpo humano es una joya inestimable. No lo tires".

Descubrirás el valor de este cuerpo cuando veas tu Ser interior. El cuerpo humano es un templo en el que Dios reside en forma del Ser. Sin embargo, para darte cuenta de ello, debes volverte hacia tu interior mediante la meditación. En tu estado actual, sólo tienes una conciencia parcial. Sólo conoces el mundo como aparece en el estado de vigilia. No sabes lo que hay más allá, aunque cada noche experimentas un mundo que trasciende tu conciencia normal. Cuando estás despierto, todo lo que ves a tu alrededor es real para ti. Pero cuando te duermes y sueñas, el mundo de la vigilia deja de existir y el mundo de los sueños se vuelve real.

En la India antigua hubo un soberano llamado Jánaka, quien además era un hombre de gran sabiduría. Un día después de comer, dormía la siesta en un lecho d flores. Sus sirvientes lo abanicaban y sus guardias se mantenían firmes. Mientras dormía, Jánaka soñó que un rey vecino lo atacaba y lo vencía en batalla. El rey victorioso le dijo a Jánaka que tenía libertad para irse a cualquier sitio, con tal de que abandonara  el reino. Cansado de luchar, Jánaka abandonó su reino y pronto comenzó a padecer hambre. Mientras vagaba, llegó a un campo de maíz, tomó dos mazorcas, y cuando se las estaba comiendo, pasó por allí el propietario del campo y vio a un desconocido tomando su maíz. Sacó un látigo y azotó al rey con severidad.

  Jánaka se despertó tan pronto como percibió los golpes. Se sentó y vio que aún se encontraba en su cama, que sus sirvientes seguían abanicándolo y sus guardias estaban firmes. Así que se acostó y cerró los ojos. Se hallaba de nuevo e el campo y lo golpeaba el campesino. Abrió los ojos y vio que seguía en su cama. Entonces comenzó a preguntarse: "¿Qué es lo real, mi sueño o lo que estoy viendo ahora? Tengo que encontrar la respuesta a esta pregunta".

  Envió un mensajero por el reino para pedir a todos los eruditos, sabios, videntes, espiritistas, inventores y científicos que se presentaran en palacio y contestaran a su pregunta. Cuando todos se hubieron reunido, el rey le preguntó: Decidme: ¿Cuál de estos estados es real: el del sueño o el de la vigilia?"

  Pero ninguno supo responder a la pregunta. Si llamaban real al estado de sueño, tendrían que llamar irreal al estado de vigilia, pero si llamaban real al estado de vigilia, tendrían que llamar irreal al estado del sueño. El rey se enfureció.

  -Os he estado alimentando durante tantos años, dijo, y, sin embargo, no podéis darme la respuesta a una sencilla pregunta. Lo único que habéis hecho es engordar.

  Ordenó que los encerraran en prisión. Entonces hizo colocar su pregunta en todos los lugares públicos del reino: "¿Cuál de estos estados es real: el del sueño o el de la vigilia? Quien sepa la respuesta a esta pregunta debe venir a palacio a explicármela":

  Pasaron muchos días. Uno de los sabios tenía un hijo llamado Ashtavakra. El nombre significa 'deformado en cuatro sitios?, pues Ashtavakra había nacido con un cuerpo completamente deforme. Un día preguntó a su madre: ¿Dónde está mi padre?, ¿adónde ha ido? Su madre contestó: -Está en la cárcel del rey. ¿Por qué? ¿Robó alguna cosa?. No dijo ella, no fue capaz de responder a la pregunta del rey y, por lo tanto, lo metieron en la cárcel. Yo puedo responder a la pregunta, dijo Ashtavakra.

  Entonces fue directamente hacia el palacio del rey. Fuera del palacio había un tambor enorme y junto a él, un letrero que decía que quien quisiera responder a la pregunta del rey, debería hacerlo sonar. Ashtavakra tocó el tambor, se abrieron las puertas del palacio y lo condujeron al salón real.

  Cuando los cortesanos vieron entrar a Ashtavakra en la sala, empezaron a reír. Les divertía que ese chico deforme se considerara capaz de responder a la pregunta del rey, cuando toda la gente culta del reino había sido incapaz de hacerlo. Al verlos, Ashtavakra también empezó a reír.

  El rey le dijo:

  -Los cortesanos ríen porque caminas de un manera muy peculiar y también porque eres muy joven. Pero dime ¿por qué ríes tú?

Ashtavakra le respondió:

  Majestad, había oído que vos y vuestros cortesanos erais personas inteligente, pero ahora veo lo tontos que sois. Vosotros os reís de mis deformidades, que sólo son superficiales. Pero todos los cuerpos están constituidos por los mismos cinco elementos. Si me miraseis bajo el punto de vista del Ser, veríais que también el Ser es el mismo en todos y que no hay nada de que reírse. Y en cuanto a vuestra pregunta, oh majestad, no son reales ni el estado de sueño ni el estado de vigilia. Cuando estáis despierto, el mundo de los sueños no existe y cuando dormís, el mundo de la vigilia no existe. Por lo tanto, ninguno puede ser verdadero.

  El rey preguntó:

  -Si tanto el estado de sueño como el de vigilia son irreales, ¿qué es real?

  -Hay otro estado más allá de esos, replicó Ashtavakra. Descúbrelo. Sólo ése es real.

Los cuatro estados

Al igual que el rey Jánaka, sólo conocemos los estados comunes de conciencia en que vivimos; no tenemos un conocimiento completo de la realidad. Cuando estamos despiertos, nos sumergimos totalmente en nuestro mundo de vigilia. Cuando soñamos, nuestras actividades, nuestro mundo y nuestro entendimiento son distintos de cuando estamos despiertos. Cuando entramos en el estado de sueño profundo, perdemos la conciencia por completo. Pero cuando meditamos, vamos más allá del estado de sueño profundo y entramos en el estado del Ser. Ese estado es la base de todos los demás y es el único estado permanente e inalterable. Cuando entremos en ese estado, experimentaremos la verdad sobre nosotros mismos, nos daremos cuenta de que no somos más que Conciencia. Este cuerpo físico es como la ropa que llevamos. Así como ésta es sólo una envoltura para el cuerpo, de la misma manera el cuerpo físico no es más que una envoltura para nuestra Conciencia más profunda. El propósito de nuestra vida es conocer esa Conciencia.

  Si cada uno pudiera experimentar esa Verdad interior, si cada uno pudiera comprender su verdadera naturaleza, ya no habría más enemistad entre las personas sino sólo amistad, afecto y un sentimiento de hermandad universal. Por eso, es absolutamente necesario que lleguemos a conocer al Ser. Sólo cuando conocemos nuestro propio Ser, podemos conocer a los demás. Sólo cuando vemos la grandeza que existe dentro de nosotros, podemos ver la grandeza de los demás. Cuando nos miremos a nosotros mismos con verdadera conciencia de humanidad, veremos esa misma humanidad en los demás, y entonces nos daremos cuenta de que en este mundo cada uno es una criatura de Dios.

 

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

Las escrituras de la India plantean una pregunta fundamental: "¿Cuál es el propósito de la vida humana?" Según los sabios del vedanta, la meta de la vida es eliminar todo sufrimiento y alcanzar la felicidad suprema. Si pensamos en ello, nos daremos cuenta de que todo lo que hacemos en la vida, lo hacemos por esas dos cosas. ¿Qué queremos? Queremos felicidad. Queremos éxtasis. Queremos amor, vigor y entusiasmo. Y de una manera u otra, tratamos de conseguirlos. Para obtener felicidad nos enamoramos, nos casamos, criamos niños. Para obtener felicidad hacemos negocios. ganamos dinero, acumulamos posesiones, desarrollamos diversos talentos y habilidades, y buscamos entretenimientos. Aún cuando engañamos y perjudicamos a otras personas, lo hacemos con la esperanza de que eso nos traerá felicidad. Pero si nos examináramos sinceramente, descubriríamos que la felicidad que buscamos sólo podemos encontrarla en nuestro interior. Un santo poeta de Maharashtra escribió:  ¡Ay hombre!, has vagado demasiado/ en el mundo exterior./ Has ido de un sitio a otro,/ has recogido flores y frutas/ y desempeñado innumerables actividades, pero lo único que has conseguido es cansancio./ Ya es hora de que remontes los infinitos/ espacios interiores./Lo que estás buscando se encuentra allí en plenitud.

  ¿Por qué es tan difícil volverse hacia el interior? Queremos la felicidad, pero sin cesar practicamos el yoga del dolor. Sembramos las semillas del sufrimiento y nos preguntamos cuándo florecerá el fruto de la felicidad.

  Viajo de un país a otro y conozco gente de todas las profesiones. Conozco gente rica y gente pobre, y todos me cuentan la misma historia. Ninguno es feliz. Pero, por insatisfechos que se sientan con su vida, siguen haciendo precisamente lo que han estado haciendo siempre. Nunca se detienen a pensar cómo podrían acabar con sus aflicciones. Al contrario, sólo se quejan, culpan al esposo o a la esposa, al jefe, al gobierno o a los tiempos. Piensan: "Si consiguiera que él me quisiera, sería muy feliz"; "si tuviera un trabajo mejor, no habría más sufrimiento en mi vida"; "si ella se comportara de la manera que quiero, todo sería gozoso". Y así van pasando nuestros días.

Comer chiles con valentía

Hay una historia que ilustra muy bien esta difícil situación. Una vez, Nasruddín visitó la India. Mientras caminaba por la ciudad de Delhi llegó a un mercado de frutas y verduras. En el mercado se dio cuenta de que muchas personas compraban chiles. En la India, la gente es mu aficionada a los chiles, pero lo usa en pequeñas cantidades. Nasruddín pensó que se trataba de una golosina, así que compró dos kilos y se sentó debajo de un árbol para comérselos. Al masticar el primer chile, la boca le empezó a arder, los ojos a llorar y la nariz a gotear. Gimió y se abanicó la boca y luego empezó a masticar otro chile, pensando que ése sabría mejor. Comió uno tras otro, sufriendo y esperando que el siguiente tuviera mejor sabor que el anterior.

  Nosotros somos como Nasruddín. Todos comemos chiles esperando que el que comamos mañana o pasado mañana, tenga mejor sabor. Continuamos ofreciéndonos unos a otros los mismos chiles, con la esperanza de que algún día, en algún lugar, empiecen a tener un sabor dulce. Pero el hecho es que ahora mismo se nos quema la boca, nos lloran los ojos y nos gotea la nariz.

  Mientras Nasruddín masticaba sus chiles con valentía, un hombre que lo había estado observando se acercó a él y le preguntó qué hacía.

  -Vi un montón de gente que compraba esta golosina, así que yo también la compré y empecé a comérmela -le explicó Nasruddín.

 El hombre dijo:

  -Mira, esos son chiles y hay que comerlos en cantidades muy pequeñas.

  Nasruddín asintió con la cabeza y siguió comiendo. El hombre estaba asombrado.

  -Ahora sabes lo que son -dijo-, ¿por qué no dejas de comerlos?

-Bueno- dijo Nasruddín-, compré estos chiles y tengo que consumirlos. Ya no estoy comiendo chiles. Estoy comiendo mi dinero.

  Así vivimos nuestra vida. Hemos comprado nuestros problemas y aún cuando los encontramos muy picantes, tenemos que seguir comiéndolos porque hemos hecho la inversión. Continuamos buscando más diversión, más entretenimiento, más amigos afectuosos, más riqueza, más fama. Pero, ¿nos trae satisfacción verdadera alguna de esas cosas? ¿Alguno de nuestros deleites nos da verdadera felicidad o sólo nos trae sequedad y acaloramiento? ¿Qué conseguimos realmente en nuestra búsqueda de placer?

  El poeta Bhattrihari escribió: Creía que era yo quien disfrutaba de los placeres de los sentidos;/ no comprendía que eran ellos los que disfrutaban de mí./ Creía que yo estaba consumiendo mi tiempo;/ no comprendía que él era el que me consumía a mí.

  Mira tu vida. Abre los ojos. Mientras te dedicabas a la satisfacción de tus deseos, el tiempo te ha devorado.

  La naturaleza del deseo es expandirse. Cuando más tratarnos de satisfacer nuestros deseos, más aumentan. Por mucho que tengamos en el mundo, siempre queremos más. Si tenemos un dólar, queremos diez. Si tenemos diez dólares, queremos cien. Si tenemos un Volkswagen, queremos un mercedes. Si tomamos una bebida, queremos otra. Pero, por mucho dinero que adquiramos, por muchos amigos que acumulemos y por mucho que consigamos en este mundo, no tendremos satisfacción duradera hasta que no volvamos hacia nuestro interior y descubramos la satisfacción del Ser. Todas las alegrías del mundo exterior son temporales, nunca pueden durar. De hecho, sin la felicidad del Ser, nuestras alegrías mundanas son como una serie de ceros sin un número uno que les preceda para darles valor. Sin la felicidad del Ser, nuestra riqueza es cero, nuestra belleza es cero y nuestros logros son cero. Nuestros ceros sólo cobran valor cuando bebemos el néctar del Ser.

El hueso del perro

La felicidad está en nuestro interior y es nuestra, pero siempre proyectamos nuestra propia alegría interior en algo exterior y pensamos que proviene de allí. Si examinas tus acciones muy sutilmente, verás que incluso tu alegría mundana no proviene del objeto de placer sino de tu interior. Dices: "Me siento muy bien cuando escucho música. Soy muy feliz al jugar al tenis". Pero, de hecho, cuando haces esas cosas, lo que experimentas es tu propia felicidad interior. En el vedanta hay un proverbio: "La felicidad del mundo es como el hueso del perro". Un perro encuentra un trozo de hueso y empieza a masticarlo. Al morderlo, se le clavan en las encías trocitos de hueso y empieza a sangrar. El perro saborea la sangre y piensa: "¡Este hueso es delicioso!" Cuanto más roe el hueso, más sangran sus encías. Cuanto más saborea la sangre, más dulce encuentra el hueso. Es un ciclo interminable. Así como el perro no se da cuenta de que está saboreando su propia sangre, tu no adviertes que la alegría que obtienes en este mundo viene de tu interior.

  Piensa en la felicidad que encuentras en tu vida. ¿De dónde viene? Cuando terminas de comer y tu estómago está lleno, experimentas un momento de satisfacción. Cuando después de mucho tiempo te encuentras con un amigo y lo abrazas, sientes felicidad durante un instante. Cuando un artista contempla su obra, experimenta unos cuantos segundos de paz. Lo que en realidad sucede en tales momentos es que la mente se aquieta y el centro de la dicha interior se revela como el destello de un relámpago. Aun así, la dicha que sientes en aquel momento no es permanente y sólo es una sombra de la dicha interior. Para experimentar esa dicha de manera directa, tienes que volverte hacia dentro en meditación y buscar la felicidad donde reside realmente.

  El problema es que no quieres buscar en tu interior. Tu cámara sólo registra lo que sucede en el mundo externo, nunca da la vuelta para registrar lo que sucede dentro de ti. Sin embargo, cada noche recibes los beneficios de dirigir tu atención hacia dentro. Durante el día, acumulas muchas cosas, ves a muchos amigos, trabajas con esmero y disfrutas de muchos placeres. Haces todas esas cosas para sentir felicidad, pero al final del día llegas a casa y dices: "Me siento cansado". No importa lo que hagas durante el día, ya sea que ganes millones, que alcances el título más alto o que vayas a una fiesta fabulosa; cuando acaba el día te sientes agotado y lo único que quieres es dormir, ya no te sirve ninguna de tus posesiones, a pesar de lo mucho que trabajaste durante el día para acumularlas. Ni siquiera deseas que esté contigo la persona que amas, lo único que quieres es descansar. Así que te retiras a una habitación oscura y te abrigas con una manta cálida. A la mañana siguiente, si alguien te pregunta cómo te sientes, le dices: "Estoy lleno de energía". Unas cuantas horas de sueño te han refrescado por completo. No has comido nada, no has hecho nada, no has comprado nada, ni has disfrutado nada y, sin embargo, te sientes completamente rejuvenecido. Esta es tu experiencia diaria. ¿Por qué te cansan las actividades que tanto te complacen durante el día, mientras que unas cuantas horas de sueño te hacen sentir fuerte y lleno de energía? El sueño te enseña una y otra vez que la fuente verdadera de la fortaleza y la energía está en tu interior.

El mundo interior

Si durante el día pudieras ir a tu interior y meditar sólo por n rato, podrías entrar en contacto con esa fuente y permanecerías en un estado continuo de entusiasmo y alegría. Dentro de cada uno existe una energía consciente y divina, llamada Kundalini. Esa energía interior se despierta por medio de la meditación y hace que se desarrolle dentro de ti un yoga espontáneo.

  La mayoría de la gente piensa que el yoga consiste en los movimientos físicos del hatha yoga, pero el verdadero significado de  la palabra yoga es "volver unir", la "reunión" con el Ser del que estás separado. Cuando la energía interior se despierte y comience ese yoga espontáneo, tu cuerpo entero se purificará desde dentro. Tu atención se dirigirá hacia dentro y podrás ver los mundos interiores.

  Con el tiempo y la meditación que ocurre después de despertar de la energía interior, reconocerás tu verdadera naturaleza, tu propio Ser interior. Alcanzarás un centro que está más allá del placer y del dolor, un estado en el que sólo sentirás dicha. Ese es el estado del Ser.

  Cuando veas al Ser, cuando lo experimentes, te transformarás por completo. El mundo también cambiará para ti y lo verás de una manera totalmente distinta. Hay un dicho: "Lo que es día para el cuervo, es noche para el búho". De la misma manera, el mundo que se encuentra tan lleno de dificultades y complicaciones para una persona ignorante, es el cielo para aquel que conoce al Ser. Dios está lleno de virtudes, belleza y grandes capacidades, y Él las ha puesto dentro de todos nosotros. Pero no puedes verlas recreándote sólo en el mundo externo. Debes adquirir la mirada sutil para poder percibir el Principio interior.

  No tienes idea de la inmensidad que existe dentro de ti. Este cuerpo parece pequeño, pero es una imagen del universo entero. En el cuerpo hay un sol mil veces más brillante que el sol exterior, pero en vez de ser cálido es refrescante. Tu cara brilla y tus ojos resplandecen por esa luz interior que reside en el sahasrara, el gran centro espiritual situado en la parte superior de la cabeza. En el corazón hay un centro de conocimiento, dentro del cual puedes ver el mundo entero. De hecho, hay tantas cosas dentro de ti que me podría llevar tomos en describirlas. Todas las maravillas que ves en el mundo externo, puedes encontrarlas en tu interior en muchísimo mayor grado. Todos los placeres que busacas, puedes descubrirlos dentro en mucha mayor medida.

  Durante tu vida tratas de gratificar tus ojos con vistas hermosas, deleitar tus oídos con sonidos melodiosos, complacer tu nariz con fragancias exquisitas, tu piel con texturas suaves y tu lengua con muchos sabores. Con el anhelo de oír música dulce, escuchas rock and roll, sinfonías u ópera. Pero cuando tu energía interior se despierte y suba hasta el sahasrara, escucharás sonidos divinos tan dulces que no se pueden describir. Al oírlos te volverás cada vez más feliz e incluso se curarán tus dolencias físicas. Cuando esa música resuene en los espacios interiores, un néctar divino goteará sobre tu lengua.

  Siempre estás buscando comida y bebidas sabrosas. Tratas de hallar sabores deliciosos, comes muchos platillos diferentes y bebes muchos líquidos distintos; pero cuando bebas el néctar interior, lo encontrarás tan delicioso, tan absolutamente satisfactorio que ningún sabor externos podrá comparase con él.

  Del mismo modo disfrutas de las fragancias. Perfumas tu cuerpo para que huela bien, pero al llegar la vejez tu mismo cuerpo empieza a oler mal. Sin embargo, cuando te interiorices profundamente en meditación, tu ser empezará a llenarse de fragancias exquisitas, fragancias tan deliciosas que al olerlas tu mente se aquietará.

  También ansías la sensación del tacto. Para sentir la alegría del tacto abrazas y frotas tu cuerpo con otros cuerpos hasta que, finalmente, tu sentido del tacto se desgasta y ya no puedes sentir nada. Pero cuando la energía interior se despierte, empezará a jugar dentro de ti y entonces todo tu ser conocerá la emoción de su toque sutil. Te llenarás de las sensaciones más exquisitas y quedarás satisfecho por completo.

  Además deseas formas bellas y embellecer tu propia figura. Para hacer atractivo tu cuerpo, te pones polvos y cremas en la cara; pero con el tiempo, los productos químicos empiezan a afectar la piel y entonces, sin maquillaje, pareces un fantasma. Te peinas y te adornas con ropa bonita, pero tu ropa se ensucia y estropea. Así pues, la belleza exterior es transitoria, está aquí un momento y luego te abandona; mientras que la belleza interior es inmutable, nunca envejece ni se marchita.

  Al meditar cada vez más y a medida que la energía interior trabaje por dentro, comenzarás a advertir la presencia de una belleza tal, que casi no tendrás fuerza para soportarla. En el centro del resplandor brillante, en el sahasrara, hay una luz azul diminuta y resplandeciente, conocida como la Perla Azul. Es la luz del Ser que se halla dentro de ti. Al verla, los grandes Siddhas han afirmado: "Dios vive dentro de cada ser humano".

  Todo lo que buscas en este mundo se encuentra dentro de ti. La felicidad suprema resplandece en tu interior, pero no basta con entenderlo de manera intelectual, tienes que interiorizarte profundamente; tienes que cavar para extraerla y entonces verás la Conciencia centelleante que vive entro de ti en forma de dicha. El gran santo sufi Mansur Mastana dijo: "Puedes destruir un templo, puedes destruir una mezquita, puedes romper el Ka'ba, puedes romper telkiblah; pero nunca destruyas un corazón humano, porque en el corazón reside Dios". El corazón es la verdadera casa de Dios. Es el asiento de felicidad, la morada sin fin. Ve allí".

 

LA ABEJA Y EL ELEFANTE

 

Había una vez una abeja joven y fuerte, estaba llena del ardor de la juventud. Un día, mientras volaba muy feliz de flor en flor, chupando néctar, se alejó cada vez más de su casa y olvidó que pronto anochecería y sería hora de regresar.

  Acababa de posarse en una flor de loto, cuando el sol se puso y el loto se cerró. La abeja quedó atrapada. Tenía un aguijón afilado y habría podido perforar fácilmente los pétalos y escapar, pero estaba absorta en su embriaguez. Pensó: "Pasaré aquí la noche bebiendo néctar y por la mañana, cuando se abra el loto, volaré a casa. Reuniré a mi esposa, a mis vecinos y amigos y los traeré aquí a beber néctar. ¡Estarán muy contentos! ¡Estarán muy agradecidos!

  Pronto llegó la medianoche. Un elefante joven, que también se hallaba  extasiado, vagaba por el bosque derribando árboles; desgarraba plantas y se las metía en la boca. Cuando llegó al loto donde la abeja se deleitaba, empezó a  arrancar lotos y a comérselos. La abeja seguía bebiendo néctar y pensaba: "Traeré a mi esposa, traeré a mis vecinos, traeré a todos mis amigos; tendré una gran fábrica de miel". De pronto, hubo un fuerte crujido. "¡Ay de mi!, gritó la abeja. Me muero, me muero. Estoy muerta".

  Todos los planes de la abeja quedaron en el lago. Todos sus amigos quedaron en casa. La esposa de la abeja seguía en casa y la abeja, en la boca del elefante.

  Como esa abeja, cada vez llegamos más lejos en este mundo, imaginando que hacemos grandes progresos, sin darnos cuenta de que vamos dejando atrás nuestra esencia. Cada día se acerca más el elefante de la muerte, pero nunca advertimos sus pasos.

  En este mundo transitorio. Aunque parece fascinante, todo lo que vemos aquí es perecedero. El gran santo Kabir, cantó: "Eres como un viajero que va y viene. Acumulas riquezas y te enorgulleces de ellas. Pero cuando te marches no te llevarás nada contigo. Viniste a este mundo con los puños cerrados, pero cuando te vayas, tus manos estarán abiertas". En este mundo todo cambia, todo decae. La juventud se convierte en vejez, la salud en enfermedad, la belleza en dolencia. Kabir dijo: "Mientras la observas, tu vida se convierte en polvo". Llegará el día en que todos los imperios, los monumentos, las ciudades se desmoronen. Ha habido muchos reyes, emperadores y grandes líderes, pero, ¿adónde han ido? Sólo el Ser interior es eterno. Sólo la Conciencia interior perdura.

  Sin la meditación en el Ser, sin la práctica espiritual, lo único que alcanzarás es tu muerte. La mayoría de la gente piensa que la juventud es el momento para comer, beber y entregarse a todos los placeres del mundo, y que cuando su cuerpo esté viejo y agotado, entonces podrá a comenzar a pensar en Dios. Pero ¿qué puedes hacer cuando tu cuerpo está viejo? ¿De qué te sirve cavar un pozo cuando tu casa está ya ardiendo? Por eso, el poeta Bhartrihari escribió: "Mientras tu cuerpo esté sano y fuerte, mientras tus sentidos todavía funcionen, haz algo por ti mismo". ¿Por qué esperar? Contempla al Ser y alcánzalo ahora. Date cuenta de que la vida es muy breve. No naciste en este mundo sólo para comer, beber y morir. 

II

 

EL SER

Más pequeño que lo más pequeño,

más grande que lo más grande,

este Ser reside para siempre

en el corazón de todos.

El que está libre de deseos,

con la mente y los sentidos purificados,

contempla la gloria del Ser

y vive sin dolor.

                                       Katha Upánisshad

 

LA FUENTE DE TODA NUESTRA DICHA

Nada en el mundo es más grande que el Ser. Toda nuestra alegría, nuestra inspiración y nuestra fuerza vienen del Ser. De hecho, el Ser contiene todo lo que hay en el universo. Lo experimentarás cuando te vuelvas hacia tu interior y lo veas en meditación.

  Yajñavalkya fue uno de los sabios más grandes de los tiempos antiguos. Tenía dos esposas: Katyayani, que era mayor, y Maitreyi, que era muy joven. Un día, Yajñavalkya llamó a las dos esposas y les dijo:

-Voy a dejar la vida del hogar para irme al bosque a vivir como renunciante. He dividido mi fortuna en dos partes y os voy a dar una parte a cada una.

  La esposa de más edad aceptó la suya, pero Maitreyi le preguntó:

-¿Por qué vas a renunciar a tu riqueza e irte?

-Porque al Ser no se le puede satisfacer con la riqueza - contestó Yajñavalkya.

-Y esta riqueza, ¿me dará la inmortalidad? -preguntó ella.

-No -dijo Yajñavalkya-, tu vida será como la de los ricos. Nadie puede tener la más remota esperanza de alcanzar la inmortalidad mediante la riqueza.

-Entonces no la quiero -dijo Maitreyi-. Me he casado contigo en tu vejez, no por tu fortuna sino por tu sabiduría. Quiero alcanzar al Ser.

  Yajñavalkya quedó muy satisfecho con esa respuesta.

-Oh Maitreyi -dijo-, siempre te he amado, pero ahora te amo aún más.

-Da toda tu riqueza material a Katyayani -dijo Maitreyi-. Dame a mi la riqueza de tu conocimiento.

 En respuesta, Yajñavalkya empezó a explicarle la grandeza del Ser.

-Oh Maitreyi -dijo él-, nos amamos los unos a los otros no a causa de nosotros mismos, sino a causa del Ser. Queremos a las criaturas no por ellas mismas, sino a causa del Ser. El Ser es lo más preciado del mundo. ¡Oh Maitreyi!, ve al Ser, escucha al Ser, contempla al Ser, medita en el Ser. Haz que el Ser se manifieste ante ti. Al escuchar acerca de la naturaleza esencial del Ser, al contemplar la naturaleza esencial del Ser y meditar en ella, al percibir la naturaleza esencial del Ser, conocerás todo lo que puede conocerse.

El Yo' puro

¿Qué es el Ser? Es la conciencia pura del "Yo soy", la conciencia original del "Yo" que ha estado dentro de nosotros desde que vinimos a este mundo. Aunque este "Yo" existe en una mujer, no es mujer. Aunque existe en un hombre, no es hombre. Ese "Yo" no tiene forma ni color ni ningún atributo. Le hemos ido agregando nociones, como "yo soy hombre", "yo soy mujer", "yo soy estadounidense". Pero cuando eliminamos esas nociones, ese "Yo" no es más que Conciencia pura y es la Verdad suprema. Al percibir ese "Yo", el gran Shankaracharya proclamó: aham Brahmasmi: "Yo soy el Absoluto". Al percibir ese "Yo", el gran santo sufi Mansur Mastana dijo: ana'l-Haqq: "Yo soy Dios".

 Ese "Yo" es el origen del mundo. La semilla del baniano es diminuta y si la abres, no encontrarás nada dentro. Aún así, esa semilla contiene un árbol entero con sus raíces, ramas y hojas. Del mismo modo, el Ser es la semilla que contiene el universo entero. Todo está dentro del Ser y, por lo tanto, cuando conocemos al Ser, conocemos todo cuanto se puede conocer. Por eso los sabios contemplan siempre al Ser, meditan en el Ser y se absorben en el Ser.

  El poder del Ser controla todo lo que hay en el cosmos y es ese mismo poder el que hace que todo funcione dentro de nosotros. Por la voluntad del Ser, la mente se mueve hacia diferentes objetos. Porque el Ser existe, podemos hablar. Porque el Ser existe, podemos entender las palabras que intercambiamos. Al vibrar en el interior, el poder del Ser hace conscientes a los sentidos y permite a los ojos ver, a los oídos oír y a las manos asir. Sólo porque el Ser existe en nuestro interior, nos amamos mutuamente; sólo por el Ser, apreciamos la belleza y el esplendor en nosotros mismos y en los demás. En cuanto el Ser deja el cuerpo, este pierde su valor y es desechado.

El Ser es el verdadero Dios

Sin el conocimiento de el Ser, ni siquiera la práctica de la religión nos llevará a Dios. Los grandes sabios han dicho que Dios no sólo se encuentra en las mezquitas, en los templos o en las iglesias. Dios es el fundamento sin forma de todo. El verdadero Dios es el Ser y es la base de todas las religiones y de todos los modos de veneración.

  Por mucho que adoremos a Dios, el Ser es quien nos da el fruto de esa adoración, pues independientemente de lo que amemos en el exterior, la felicidad que nace de ese amor viene del interior. Por eso, los conocedores de la Verdad abandonan los ritos y las religiones, y adoran sólo al Ser. Cuando sabemos que todo viene del Ser, nos damos cuenta de que no tiene sentido adorar nada que no sea el Ser. Hubo una época en que fui gran adorador de Shiva. Siempre que iba a visitar a mi Guru, iba primero al templo de Shiva cercano a su ashram, y allí, le rendía culto bañando el lingam, una representación de la forma inmanifiesta de Dios. Un día, cuando fui a ver a mi Guru, me preguntó.

-Oh Muktananda, ¿dónde has estado?

-Adorando a Shiva -le dije.

-¿Por qué adoras a Shiva en el exterior? -preguntó-, Shiva está dentro de ti. Adóralo allí.

  Un santo de la India cantó: "Ay hombre, adoras un ídolo de piedra y para ti ese ídolo se convierte en Dios. La Conciencia está dentro de todas las cosas, de modo que si haces una imagen de Dios y la adoras, alcanzarás algo debido a tus sentimientos. Pero Dios vive dentro de ti. Siendo así, al adorar a tu Ser, ¿no te conviertes acaso en Dios?".

LA NATURALEZA DEL SER

El Ser es lo más sutil entre las cosas sutiles. Es sumamente secreto y misterioso, y no tiene nombre nombre ni color ni forma. Aunque no tiene atributos, los sabios han descrito su naturaleza como sat chit ananda: existencia, conciencia y dicha absolutas.

Sat significa Verdad absoluta, la Verdad que existe en todos los lugares, en todas las cosas y en todo momento. Si eso no fuese omnipresente, no sería la Verdad, no tendría existencia absoluta. Por ejemplo, una silla que existe en Nueva York, no existe en Los Ángeles. Existe ahora, pero no existía el año pasado. Así que esa silla no tiene existencia absoluta. Pero el Ser existe en el este, en el oeste, en el norte y en el sur. existe en todos los países. Está aquí hoy, estaba aquí ayer y estará aquí mañana. Al Ser no lo limitan ni el espacio, ni el tiempo, ni cosa alguna. Los sabios del shivaísmo de Cachemira preguntaron: "¿Qué tiempo hay en el que no exista Shiva? (N.A. Shiva se refiere aquí, no a la deidad, si no a la Conciencia omnipresente y el Absoluto Supremo) ¿Qué lugar hay en el que no exista Shiva? ¿Qué objeto hay en el que no exista Shiva? Dios, el Ser, existe en todos los sitios en su plenitud. Al estar presente en todas las cosas, también está presente dentro de nosotros.

  Chit es la Conciencia que ilumina todo. Chit nos hace conscientes de todos los objetos exteriores, así como de nuestros sentimientos internos. Cuando estamos molestos o tristes, la Conciencia ilumina esos sentimientos y cuando sentimos dicha, la Conciencia nos hace también conscientes de ello. Nos hace conscientes de que Dios existe dentro y, si pensamos que Dios no existe porque no lo hemos visto, es chit también la que hace surgir ese discernimiento. Chit ilumina esa realidad que existe en todos los lugares, en todas las cosas y en todos los tiempos. El Ser es chit y se ilumina a sí mismo y a todo lo demás.

Ananda es dicha y sólo puede comprenderse después de que alcancemos Eso. Se puede discutir sobre la naturaleza del Ser como sat y chit, pero la dicha del Ser hay que sentirla en meditación. Esta dicha es incomparablemente mayor que la que surge al ver una forma hermosa, al oír un sonido melodioso, al probar una comida deliciosa o al sentir la suavidad del tacto. Los placeres nacidos de los sentidos dependen de ellos mismos y si los objetos de placer desaparecen, la dicha también desaparece. Pero la dicha del Ser no depende de ningún factor externo. Es del todo independiente, surge de manera espontánea desde dentro. Cuando la mente y el intelecto se acercan al Ser pueden experimentar esa dicha. El gran sabio Jñanéshwar Maharaj dijo: "El resplandor del Ser es siempre nuevo". La dicha del Ser se renueva a sí misma constantemente. A veces, cuando recorría la India, me encontraba con grandes seres que reían sin cesar y yo me preguntaba: "¿No se cansan nunca de reír? Ahora entiendo porque estaban siempre riendo. Sentían dicha y luego reían, y al momento siguiente tenían una nueva clase de dicha, así que reían otra vez. Como su dicha era siempre nueva, seguían y seguían riendo. El que depende de los sentidos para sentir felicidad, constantemente busca cosas nuevas que le satisfagan. Necesita sabores nuevos, música nueva y nuevos amores. Pero ya que la dicha del Ser es siempre diferente, un yogui nunca se cansa de ella.

  El Ser es nuestro amigo más querido. Existe en nuestro interior en toda su plenitud, justo detrás del corazón. Aunque el Ser está siempre con nosotros, es tan sutil que la mayoría de la gente no puede verlo ni oírlo. El Ser es el sustrato sin forma de todo, el fundamento de nuestra vida. No podemos verlo con los ojos, ni alcanzarlo con las palabras. La lengua puede hablar de él, pero la verdadera descripción de su naturaleza es el silencio. Al Ser no se le puede alcanzar ni por la mente ni por los sentidos; pero cuando los instrumentos psíquicos interiores se purifican en la meditación, se revela por si solo. Por eso los sabios de la India insisten en la importancia de meditar. En la Bhagavad Gita, el Señor le dice a Arjuna: "Al ser se le ve a través de la meditación". Con sólo meditar apaciblemente podemos hacer que el Ser se manifieste ante nosotros.

El conocedor interior

Leí un poema en el que un gran hombre decía: "¡Oh querido!, escucha mis palabras. La sabiduría del Ser es muy fácil de alcanzar. Si alguien, aun si se trata de una persona común, mira hacia dentro en la meditación, verá la luz del Ser". El Ser está manifiesto, no oculto. No podemos percibirlo con nuestros sentidos ordinarios porque el Ser mismo es el que percibe.

  Una vez, alguien le preguntó a un gran sabio: "¿Qué es el Ser? El sabio respondió: "El Ser es el testigo de la mente". Dentro de nosotros hay un Ser que observa todas las actividades de nuestras horas de vigilia. Por la noche, cuando vamos a dormir, ese Ser no duerme, sino que se mantiene despierto y por la mañana nos informa de nuestros sueños. ¿Quién es ese conocedor? La Katha Upánishad dice que quien percibe tanto el estado de sueño, como el de vigilia es el Ser que está en todas partes.

  Cuando Rama le preguntó al sabio Vasishtha: "¿Cual es la naturaleza del Ser?", Vasishtha explicó: "Oh Rama, a través del Ser tú percibes y distingues formas, sabores, olores y texturas. A través del Ser conoces el placer del tacto del amor. Aquello a través de lo cual conoces todas las cosas, oh Rama, es el Ser, quien es la Verdad suprema".

  En el shivaísmo de Cachemira se dice que el Ser es prakasha y vimarsha. Estas palabras son muy significativas. Prakasha significa "luz" y, como prakasha, el Ser ilumina todo. Por ejemplo, si hay una olla de barro frente a nosotros, prakasha hace que la olla se nos revele. Vimarsha significa estar consciente y es el poder de comprensión que nos hace conscientes de lo que es una cosa. Cuando prakasha ilumina la olla, vimarsha nos hace darnos cuenta de que estamos viendo una olla hecha de barro. Prakasha y vimarsha existen en todas las cosas, iluminando tanto el mundo exterior como el interior. Puesto que el Ser es ambos, prakasha y vimarsha, ilumina la mente, el intelecto y los sentidos. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna le dice a Arjuna: Eso resplandece a través de todos nuestros sentidos, aunque no tiene sentidos. Sostiene los sentidos, aunque permanece separado de ellos. Experimente todas las cualidades de la naturaleza, aunque permanece desapegado de ellas". El Ser ve y conoce todo cuanto sucede dentro o fuera. Este Ser, esta Conciencia, es lo que llega a conocerse a sí mismo por medio de la meditación.

El regalo más preciado

Aun cuando el Ser está siempre con nosotros, el conocimiento del Ser es el don más preciado y lo recibimos sólo por la gracia de Dios. Conocer al Ser es eliminar todos nuestros sufrimientos y alcanzar la dicha suprema. Hasta que la mente quede satisfecha al fundirse con el Ser, arderá sin cesar en el fuego del apego y la aversión. Pero cuando uno alcanza al Ser, alcanza su alegría libre y soberana, que el dolor del mundo nunca puede tocar. Desde el seno de esta dicha surge una fuente de néctar. ¿Cómo podrá jamás estar hambriento o sediento quien haya alcanzado esa dicha? ¿Cómo podrá jamás sufrir por las miserias del mundo quien entienda su propio Ser? Así pues, por tu propia felicidad, busca al Ser. Cuando te des cuenta de la gloria del Ser, sabrás que no hay nada más sublime.

DIOS NUNCA HA ABANDONADO EL CORAZÓN

En la India vivió un gran sufi llamado Hazrat Bayazid Bistami. Cuando era joven, Bistami emprendió una peregrinación a la Meca. En el camino se encontró con un derviche, un santo extático. 

-¿Adónde vas? le preguntó el derviche.

-A La Meca -respondió Bistami.

¿Para qué?

-Para ver a Dios.

-¿Cuánto dinero tienes?

-Cuatrocientos dinares de oro.

-Dámelos -dijo el derviche.

Tomó el dinero y lo puso en su bolsillo. Luego dijo:

-¿Qué harás en La Meca? Sin duda darás siete vueltas alrededor de la roca sagrada. Así que en vez de hacer eso, da siete vueltas alrededor de mi.

Bistami hizo lo que se le indicó.

-Ahora puedes irte -le dijo el derviche-, has alcanzado tu propósito. Pero primero déjame decirte algo. Desde que se construyó La Meca, Dios nunca ha vivido en ella; sin embargo, desde que se creó el corazón, Dios siempre ha vivido en él. Ve a tu casa y medita.

Quien haya alcanzado a Dios, lo ha alcanzado dentro del corazón humano. El corazón es el templo más grande de Dios.

 

AGUA EN EL RÍO, AGUA EN EL TAZÓN

¿Cuál es la diferencia entre el alma individual y el Alma suprema?

  El alma individual y el Alma suprema no son dos cosas distintas, el alma individual también es el Alma suprema. La única diferencia es que el Alma suprema, Dios, tiene la conciencia de que existe en todas partes, mientras que el alma individual cree que sólo existe de la cabeza a los pies. En realidad no hay diferencia, pero tu entendimiento la crea. Esto se debe a la ignorancia, que es falta de conocimiento, o al entendimiento equivocado de tu propio Ser. Cuando logras un entendimiento completo de tu Ser, desaparece la idea de diferencia.

  Una vez, un Guru explicaba a sus discípulos:

-Dios y el alma son uno y lo mismo. Dios existe dentro de nosotros en igual medida que dentro de sí mismo. Uno de sus discípulos se levantó y dijo:

-¡Oh Guruji, Dios es muy grande y tiene mucho poder! Dentro de Él existen mundos infinitos. ¿Cómo podemos ser Dios?

El Guru respondió:

-Lleva mi tazón al río Yamuna y llénalo de agua.

El discípulo salió y unos minutos después volvió con el tazón de agua. El Guru miró en el tazón y dijo:

-Te dije que me trajeras agua del río Yamuna. Esta no puede ser agua del río Yamuna.

-Oh sí, Guruji -dijo el discípulo-, ésta es agua del río Yamuna.

-Pero en el río Yamuna hay peces y en esta agua no los hay -dijo el Guru-. En el río Yamuna hay tortugas y en esta agua no las hay. En el río Yamuna hay gente bañándose, pero en esta agua no hay bañistas. ¿Cómo puede ser esta agua del río Yamuna? Ve y trae agua del río Yamuna.

  El discípulo contestó:

-Pero ésta es sólo una pequeña cantidad de agua. ¿Cómo podría contener todo eso?

-Lo que dices es verdad -dijo el Guru-. Ahora toma esta agua y devuélvela al río Yamuna.

  El discípulo fue al río, echó el agua y volvió.

-¿No existen todas esas cosas ahora en aquella agua? -le preguntó el Guru. El alma individual es como el agua del tazón. Es una con Dios, pero existe en una forma limitada y así parece ser diferente a Dios. Cuando echaste el agua del tazón al río, una vez más tenía peces, tortugas, vacas y todo lo que contiene el río. De la misma manera, cuando veas a tu Ser interior por medio de la meditación y el conocimiento, te darás cuenta de que eres Eso y de que estás presente en todo, al igual que Dios. Entonces también tú te llenarás de todos los poderes de Dios.

TODOS SOMOS DIOS

¿Te consideras a ti mismo Dios?

Sí, y también te considero Dios a ti. Un gran santo llamado Siddharudha me enseñó vedanta. Solía repetir constantemente Shivo ' ham, que significa "Yo soy Shiva".

  Una vez alguien le preguntó:

-¿Te llamas  a ti mismo Shiva?

-Claro que si -dijo él.

-¿Cómo puedes hacerlo? -le preguntó la persona.

Siddharudha respondió:

-Debido a tu comprensión y conocimiento, tú no te consideras Shiva. Debido a mi comprensión y conocimiento, yo si me considero Shiva.

Del mismo modo, si alguien me preguntara: ¿Eres Dios?", por mi comprensión le diría: No sólo existe Dios dentro de mi, sino que existe en cada poro de mi cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Él es mi ser entero". Puesto que yo percibo al Ser puro dentro de mi, ¿por qué no he de considerarme Dios? Una gota de agua cae en forma de lluvia en la cumbre de una montaña. Muchas gotas constituyen una corriente y la corriente fluye montaña abajo y se convierte en río. El río fluye hasta que se funde en el océano. Cuando el río se funde en el océano, ¿cómo se llamaría a sí misma la gota inicial de agua? ¿Se considerará una gota de lluvia o se considerará océano?

EL SANTUARIO DE UN BURRO

El padre de Nasruddín fue guardián de un dargah, el sepulcro de un gran santo. Muchos derviches solían rendir culto allí. De niño, Nasruddín escuchaba sus historias, y al crecer, llegó a sentir un enorme deseo de conocer la Verdad. Aunque su padre quería que él permaneciera en casa para cuidar el santuario, Nasruddín le pidió permiso para salir al mundo en busca de Dios, Por fin, su padre accedió. Le obsequió un burro y Nasruddín emprendió el viaje. Durante años vagó de bosque en bosque, de mezquita en mezquita y de santuario en santuario. Cuando una persona es presa del engaño, sigue girando en su propio engaño. El gran santo Nanakdev lo expresó de manera muy bella: "¿Por qué lo buscas de un bosque a otro? Él está en todas partes. Él vive dentro de ti, entonces, ¿por qué lo buscas en otros sitios?"

  Nasruddín siguió vagando, hasta que un día su burro se desplomó. Nasruddín y su burro habían sido grandes amigos durante largo tiempo y habían viajado juntos muchos años. Así, que cuando el burro murió, Nasruddín se entristeció mucho. Se tiró al suelo y empezó a golpearse la cabeza, gritando: "¡Ay de mi, mi burro ha muerto! ¡Mi amigo me ha abandonado!

Mientras yacía allí llorando, la gente pasaba y veía su estado lastimoso. Algunos colocaron ramas y hojas sobre el burro. Otros cubrieron el animal con barro. Al fin hicieron un santuario. Nasruddín permaneció allí sentado, melancólico. Cuando los transeúntes lo vieron sentado frente a la sepultura, pensaron que era un discípulo que adoraba el sepulcro de algún gran santo, así que ofrecieron flores y dinero al santuario. Pronto hubo allí una multitud rindiendo culto. Empezaron a llegar muchos sacerdotes. En el exterior comenzaron a aparecer vendedores de incienso, fruta y flores, y vendían objetos para que la gente los ofreciera al santuario. La muchedumbre aumentaba más y más. Y como cada vez había más gente que hacía ofrendas al santuario, éste se enriqueció. Pronto se construyó una mezquita enorme y mil personas empezaron a vivir alrededor. Se divulgó la noticia de que si una persona rezaba en aquel santuario, se cumplían todos sus deseos. Nasruddín empezó a olvidar su tristeza. Desde luego no había alcanzado a Dios, pero había llegado a ser muy famoso.

  Con el tiempo, las noticias del santuario llegaron al pueblo de Nasruddín. Cuando el padre de Nasruddín se enteró de ello, decidió ir en peregrinación a ver al gran derviche que servía allí. Al llegar, quedó impresionado por el tamaño del santuario. Ató su burro a un árbol y pidió ver al derviche. Para su asombro, vio que era su hijo Nasruddín. Se sintió muy contento, lo abrazó con inmensa alegría y dijo:

-Nasruddín, ¡has llegado a ser muy famoso! Qué bien que tu fama esté creciendo de tal manera; pero, ¿quién es el gran santo que está enterrado aquí?

-¡Oh padre, ¿qué puedo decirte?  dijo Nasruddín. ¡Este es el santuario del burro que me diste!

-¡Qué coincidencia! -exclamó el padre de Nasruddín-. Eso es precisamente lo mismo que me pasó a mí. ¡Mi santuario también es el de un burro!

  El hecho es que rendir culto sin tener conciencia del Ser es es como rendir culto en el mismo santuario del burro de Nasruddín.

 

LA ILUMINACIÓN TE PERTENECE

¿Puedo alcanzar la iluminación?

  La iluminación ya es tuya, sólo tienes que entenderla. Ya has alcanzado a Dios, simplemente no tienes la conciencia de que Dios se encuentra dentro de ti. Supones que estás lejos de Dios. Pero piensa en esto: si no tienes a Dios en este momento y tratas de alcanzarlo mediante la sadhana (la práctica espiritual), siempre existe la posibilidad de que lo pierdas otra vez. Por ejemplo, supón que yo no tengo un collar. Hago un esfuerzo y obtengo uno, pero como el collar no forma parte de mi, es posible que lo pierda al cabo de un tiempo. De la misma manera, si no tuvieras ya a Dios, aunque lo alcanzaras, podrás perderlo en el futuro. Es cuestión de entendimiento. Ya has alcanzado a Dios, sin embargo, no eres consciente de ello.

¿Puedo llegar a tener esa conciencia?

  Lo que tienes que alcanzar es esa conciencia. Es como si tuvieras diez dólares en el bolsillo, pero olvidaras que están allí y creyeras que no tienes dinero. Entonces metes la mano en el bolsillo y dices: Ah, encontré dinero". Cuando dices que lo has encontrado, ¿qué significa? Ya estaba allí. Encontraste lo que ya tenías.

  ¿Cómo tratamos de encontrar a Dios? ¿Buscamos a Dios tal como es o buscamos a Dios como queremos que sea? ¿Buscamos a Dios tal como es o como nuestra mente nos dice que es? ¿Buscamos un sádhana que resuelva nuestros problemas o buscamos en nuestra sádhana?

  Te contaré una historia de mi gran amigo Nasruddín. Una vez, Nasruddín se emborrachó y llegó a su csa tarde por la noche. Y en lugar de entrar, empezó a caminar de un lado a otro. Su mujer se despertó y gritó:

-¿Quién es?

Nasruddín respondió.

-Soy yo.

-¿Por qué están rondando por ahí afuera? -peguntó ella-. ¿No tienes llave?

-Tengo llave -dijo él-. Mi problema es que la puerta no tiene cerradura.

¿Es eso lo que estamos haciendo? ¿Estamos buscando a Dios de acuerdo con nuestras ideas o estamos buscando a Dios tal como es?

¿Es necesario renunciar a algo para encontrar a Dios?

  Si en verdad tienes algo, entonces es necesario que lo dejes. Pero ¿qué tienes que puedas decir que sea tuyo? Tu vida es un regalo de Dios. Todo lo que ves en este mundo lo crea Dios. Así pues, ¿qué tienes que sea verdaderamente tuyo? Te daré un ejemplo sencillo: mi reloj pertenece a los administradores del áshram. ¿Debo tirarlo y decirle a Dios: "Oh Dios, renuncié a mi reloj"? Esa no sería verdadera renuncia, porque estaría renunciando a algo que no es mío. Del mismo modo, no tienes nada a lo que puedas renunciar. Lo que tienes le pertenece a otro. Ni siquiera tu cuerpo te pertenece. Es una combinación del óvulo y el semen de tus padres.

  La verdad es que Dios no se le encuentra por medio de ninguna acción, técnica o camino. A Dios se le encuentra por medio del entendimiento correcto. Por carecer de entendimiento la gente se engaña y sufre. Así que, si en verdad quieres renunciar a algo, renuncia a la idea de que este cuerpo te pertenece. Renuncia a tu ego y a tu orgullo. Si no puedes renunciar a tu ego, al menos haz buen uso de él. En vez de decir "soy hombre", comienza a decir "soy Dios". Esa es una buena forma de ego.

  Hay un Ser dentro de ti que lo conoce todo. Trata de entenderlo. Es Dios. Porque Él existe, tú existes. Antes de que se pueda pintar un cuadro, debe haber un lienzo. Dios es el lienzo sobre el cual se pinta tu cuadro. ¿Comprendes?

Casi. Pero cuando pregunté sobre renunciar a algo, no me refería a nada material. Yo vivo tratando de entender el mundo racionalmente. Mi verdadera pregunta era: "¿Para llegar a Dios, tengo que renunciar al esfuerzo de entender el mundo en términos racionales?"

Sólo renuncia al entendimiento equivocado, nada más.

¿Y eso lo puedo hacer yo?

  Tú eres el que tiene el entendimiento equivocado, así que ciertamente puedes dejarlo. Formulamos las preguntas equivocadas. Tratamos de librarnos de cosas que no tenemos. Buscamos aquello que ya poseemos.

  Yo puedo decirte que Dios está dentro de cada uno de nosotros, lo entendamos o no. ¿Por qué no lo experimentamos? Nuestros ojos pueden mirar otros objetos, pero no pueden mirarse a sí mismos. De manera similar, es muy difícil ver a Dios porque es Dios quien ve todas las cosas.

  ¿Entiendes mis palabras? Dios no es objeto de conocimiento. Él es quien conoce. El shivaísmo de Cachemira dice que uno no puede alcanzar a Dios simplemente por realizar diferentes prácticas espirituales. Las técnicas no pueden revelarlo. ¿Puede una linterna iluminar al sol cuando el sol es el que ilumina todo?.  Una vez Nasruddín se despertó temprano, antes de que hubiera luz de de día. Llamó a su discípulo Mahmud y le dijo.

 -Asómate y mira si ha salido el sol.

Mahmud salió y volvió a entrar.

 -Está oscuro como boca de lobo -dijo-; no puedo ver el sol en absoluto.

  Al oírlo Nasruddín se enojó.

-¡Necio! -gritó-, ¿no eres suficientemente listo como para usar una linterna?

  Eso es precisamente lo que hacemos. Esperar que una técnica espiritual revele al Dios que reside en nuestro interior, es como esperar que una linterna ilumine el sol. Una linterna no puede brillar al lado del sol. Como el so, el Ser está siempre brillando con su propio resplandor. ¿Qué sádhana puede iluminar al sol? Sólo podemos conocerlo por medio de un intelecto sublime y sutil. Meditamos y realizamos prácticas espirituales sólo para purificar el intelecto sólo para purificar el intelecto lo suficiente para que refleje el resplandor del Ser.

  Siéntate en tu silla con tranquilidad. Vuélvete hacia dentro y trata de ver quién observa tus pensamientos desde el interior. Si sigues observando así, llegarás a conocer al Ser. Buscas aquello que nunca has perdido. ¿Cómo puedes alcanzar lo que ya tienes? El Ser ya está actuando en ti interior; ¿mediante qué acción vas a descubrirlo? Encontrarás al Ser cuando entiendas al Ser. Continúa contemplando al Ser, sigue tratando de entender al Ser, y se re revelará por sí mismo. Así que vuélvete hacia dentro. Busca a ese conocedor interior. Dios está en tu corazón. Lo perdiste en el corazón y sólo allí lo encontrarás.

 

LA MENTE

Nuestro propio pensamiento

es nuestro mundo.

Una persona se convierte

en lo que piensa.

Ése es el misterio eterno.

Si la mente mora dentro

del Ser supremo,

disfrutamos de la felicidad eterna.

 

                                                   Maitri Upánishad

 

NUESTRO PEOR ENEMIGO,

NUESTRO MEJOR AMIGO

Hay un gran obstáculo que nos impide conocer al Ser y ese obstáculo es la mente. La mente oculta al Ser y nos lo esconde. Nos hace sentir que Dios está lejos y que la felicidad se debe encontrar en el exterior. Sin embargo, la misma mente que nos separa del Ser, también nos ayuda a reunirnos con Él. Por eso los antiguos sabios, que eran verdaderos psicólogos, dedujeron que la mente es la fuente tanto de la esclavitud, como de la liberación; la fuente del dolor y la alegría, nuestro peor enemigo, así como nuestro mejor amigo. Por lo tanto, si hay algo que vale la pena conocer en este mundo, es la mente.

  Los sabios de las Upánishads dijeron que la mente es el cuerpo del Ser. El Ser brilla a través de la mente y la hace funcionar. Pero  aunque el Ser está tan cerca de la mente, la mente no lo conoce. La mente siempre está moviéndose hacia fuera, centrada en objetos externos y, como resultado, se ha vuelto muy torpe. Ha perdido la capacidad de reflejar el resplandor del Ser, de la misma manera que un lago, cuyas aguas están llenas de cieno, pierde la capacidad de reflejar el sol. No obstante, cuando practicamos meditación, la mente profundiza más y más en nuestro interior y se vuelve cada vez más tranquila. Cuando de verdad está quieta, empezamos a beber el néctar de Ser. Por eso surgieron el yoga y la meditación: para aquietar la mente, para librarla de pensamientos y permite tocar su fuente propia.

El valor de la mente

Antes de poder meditar con éxito, tenemos que comprender la mente. El valor de la mente es infinito. Sólo porque ella existe podemos llamarnos seres humanos. Mi Guru solía decir: "Si alguien pierde su mano, aún puede vivir. Si alguien pierde su pierna, aún puede vivir. Si alguien pierde sus ojos, aún puede llevar una vida buena. Sin embargo, si alguien ha perdido su mente, es como si estuviera muerto".

  Una vez trajeron un gran industrial en una camilla a ver a mi Guru. Poseía fábricas en las que setenta mil personas trabajaban para ganarse la vida, pero él había perdido el uso de la razón y ya no era consciente de lo que había a su alrededor. Necesitaba una secretaria, dos médicos y dos enfermeras que lo cuidaran. Cuando Nityananda lo vio dijo, dijo: "Si la mente se ha ido,  se ha ido todo. Este hombre era el sustento de muchas personas, pero como ha perdido su mente, ya no puede ni sostener su propio cuerpo".

  Por mucha riqueza que tenga una persona, si no ha recibido las bendiciones de su propia mente, su riqueza no le sirve para nada. Por muchas habilidades que tenga una persona, si su mente se ha ido, sus habilidades no tienen valor. Aunque su cuerpo sea muy sano y fuerte, aunque sus sentidos de percepción y órganos de acción funcionen perfectamente, si su mente no está bien, su vida no funciona. Alguien puede tener un cuerpo muy joven y bello, pero si su mente está enferma, es más viejo que el más anciano. Por otro lado, su cuerpo puede ser muy viejo, sus circunstancias exteriores pueden ser terribles, su vida familiar puede estar desbaratándose; pero si su mente está tranquila y fuerte, nunca pueden alcanzarlo la pena ni la desgracia. Por eso si alguien me preguntara: ¿Cuál es la posesión más importante de este mundo?", yo le diría: "Una buena mente".

  En la India han habido muchos psicólogos y psiquiatras distinguidos, pero muy pocos hospitales mentales. Esto se debe a que en la India las personas dan gran importancia a la mente. Los antiguos sabios y filósofos de la India investigaron a fondo los mundos y redactaron gran número de notables escrituras y obras filosóficas. Dentro de tan extensa literatura se ha escrito muy poco acerca de Dios; en cambio, se habla de la mente y los diferentes y los diferentes medios para purificarla y aquietarla. El yoga, los ritos y todas las prácticas espirituales se hacen sólo para la mente. Los sabios descubrieron que cuanto más pura es la mente, más feliz se siente uno. La mente de los niños no es estable, pero es muy pura y por eso los niños son más felices que la mayoría de los adultos. Sin embargo, la felicidad más grande llega cuando aquietamos la mente. La mayoría de las personas, no tienen idea de que sea así. Por el contrario, permiten que la mente corra sin freno día y noche. La dejan cavilar y darle vueltas a las cosas, causando así su propia agitación e inquietud. Piensan que si la mente se aquietara, se volverían torpes, pro no es así. Una mente turbulenta que le da vueltas a los asuntos, una mente inquieta es débil. Una persona débil está en continua agitación; pero una persona fuerte está quieta y sosegada. Del mismo modo, una mente fuerte es una mente quieta; una mente así puede lograr lo que sea. De hecho, aquellos que practicaron sádhana y aquietaron su mente se volvieron tan felices que, aunque sin poseer nada, mantenían su felicidad. Puedes experimentarlo por ti mismo. Aquieta tu mente sólo unos momentos y sentirás una felicidad que no puedes sentir de ninguna manera.

  Aunque es necesario aquietar la mente, de nada sirve someterla ni aquietarla a la fuerza. Los sabios dicen: "Ay hombre, estás tratando de controlar la mente pero no te das cuenta de que la mente te controla a ti". Es inútil ir en persecución de la mente, procurando aquietarla a la fuerza, porque entonces sólo nos agitamos y preocupamos más. Pero si comprendemos la verdadera naturaleza de la mente, se aquietará por si sola.

Un rayo del Ser

¿Cuál es la naturaleza de la mente? La mente no es una sustancia material ni un objeto, sino un latido de la luminosidad del Ser. La mente no es más que una forma contraída de la Conciencia, la misma Conciencia que ha creado el universo.

  El Pratyabhijnáhridayam dice: "Cuando Chiti, la Conciencia universal, desciende de su elevado estado de Conciencia pura, se convierte en chitta, la mente". La naturaleza de la Conciencia es crear y, aun cuando se limita a sí misma para convertirse en la mente, no pierde su verdadera naturaleza. Así como la Conciencia universal crea infinitos universos en el mundo exterior, cuando se contrae para convertirse en la mente, crea infinitos universos en el interior.

  Si observamos la mente, veremos que en cada momento hace surgir nuevos mundos internos de pensamientos y fantasías que sostiene por un rato y luego disuelve. Ese proceso se repite sin cesar; incluso mientras dormimos, la mente  sigue creando mundos de sueños. La mente es irreprimible porque no es más que la energía pura de la Conciencia.

La mátrika shakti

La base de todos los mundos que la Conciencia crea dentro de nosotros son las letras del alfabeto. Las letras y las palabras originan nuestros pensamientos, y los pensamientos originan nuestros sentimientos: felicidad o infelicidad, depresión o júbilo, deseo, amor, orgullo, expectativas y celos. Puedes experimentar el poder de las letras por ti mismo. Si te siente muy tranquilo, notarás cuantas letras y palabras surgen sin cesar de tu interior. Supón que piensas de repente "soy tonto". Las letras se han juntado para formar palabras, las palabras han formado una frase, la frase tiene un significado y el significado crea un efecto. Cuando este pensamiento pasa por tu mente, sientes dolor. Supón ahora que piensas "soy hermoso". Tan pronto como ese pensamiento pasa por tu mente, sientes felicidad. Así es como las letras crean tu estado interior.

  Según los sabios de shivaísmo de Cachemira, el poder que da origen a todas esas letras y palabras se llama mátrika shakti, el poder inherente a las letras del alfabeto. La palabra sánscrita mátrika significa "letras". La mátrika shakti es una forma de la Conciencia universal y ese poder es responsable de toda la agitación de la mente. Funciona dentro de nosotros día y noche, creando innumerables mundos de sentimientos y pensamientos. Día y noche, la conciencia individual se mueve por esos mundos interiores, sintiendo dolor y placer.

  La mátrika shakti es el origen de nuestro sentido de individualidad y separación. Uno de los aforismos de los Shiva Sútras lo explica así: "El poder del sonido inherente al alfabeto es el origen del conocimiento limitado. A causa de la ideas creadas por las actividades de la mátrika shakti, nos hemos llegado a considerar seres individuales e imperfectos y no el Ser omnipresente; hemos llegado a ver dualidad en el universo, en vez de darnos cuente de nuestra unidad; nos hemos convertido en autores de acciones limitadas en vez de experimentar nuestra omnipotencia. Así, la mátrika shakti es la responsable última de nuestra condición de esclavos. Pero cuando eso se entiende, la misma mátrika shakti que limita nuestra conciencia puede también ayudar a expandirla. Así como nuestros pensamientos pueden debilitarnos y y humillarnos, también pueden fortalecernos y acercarnos al Ser. Si nos seguimos considerando miserables, insignificantes y débiles, permaneceremos atados. Pero si nos consideramos a nosotros mismos y al universo entero como la Conciencia pura, si continuamente nos concebimos como el Ser y repetimos el mantra del Ser, entonces estamos usando la mátrika shakti para que nos ayude a experimentar nuestra verdadera naturaleza.

  Si entendemos como funciona la mátrika shakti, podemos librarnos de ella con mucha facilidad. Muchas personas confunden los cambios que suceden en la muerte con el Ser, y por eso la mente les lleva de acá para allá. Pero aquel que entiende el juego de la mátrika shakti sabe que cuando su mente está agitada, no es él quien está agitado. Se da cuenta de que la turbulencia de a mente es sólo el juego de la mátrika; se identifica con el observador interior, el testigo de la agitación, y simplemente observa desde lejos las incesantes actividades de la mátrika. Estabiliza su mente y convierte sus malos pensamientos en buenos. Con ayuda de la Kundalini despierta, su mente se vuelve hacia dentro y se aquieta. Y entonces el Ser se le revela por sí mismo.

LA TERAPIA DE LOS SABIOS

¿Cómo puede la meditación ayudar al terapeuta?

  La verdadera psicología nace de la meditación. Las más grandes obras de la psicología son las escrituras de la meditación. La psicología no es sólo hablar, hablar y hablar. La verdadera `psicología es el yoga. Hubo un gran sabio llamado Maharishi Patánjali, cuyos Yoga Sutras son una autoridad en el yoga. Patánjali dijo que por medio del yoga uno puede aquietar los movimientos de la mente. Esto es auténtica psicología. Uno no puede aquietar las inquietudes de la mente hablando, ni puede estabilizarla usando hierbas y drogas. Las drogas pueden calmar la mente durante un rato, pero una vez que desaparecen los efectos, la mente volverá a su estado anterior. Sólo podemos enderezar la mente aquietándola, calmando los pensamientos y sentimientos que causan su agitación. Si los psicoterapeutas entendieran la verdad que es la mente, y mejoraran su propia mente con la meditación, serían capaces de practicar una gran terapia.

Cuando hablas de los beneficios de la meditación para los terapeutas, ¿también quieres decir que los terapeutas podrían enseñar meditación?

  Pueden enseñar meditación y, meditando ellos mismos, también pueden llegar a ser mejores terapeutas. Entonces son capaces de ayudar con facilidad a los demás a aquietar su mente.

Mucha gente ha hablado de la diferencia entre la psicoterapia, en la que uno saca al exterior sentimientos tales como ira u hostilidad, y las disciplinas orientales, en las que uno tranquiliza la mente y aquieta esos sentimientos. ¿Quieres comentar algo al respecto?

  La filosofía oriental dice que deberíamos purificar y fortalecer nuestra propia mente. No dice que debamos reprimir nuestros sentimientos. Si surgen sentimientos y los dejas salir, está bien. Mientras no te quedes atrapado en tus sentimientos, mientras no actúes según sus dictados, no harás ningún daño. Pero si puedes eliminar tus sentimientos negativos por medio del entendimiento correcto, es todavía mejor.

  La psicología occidental dice que uno debe expresar sus sentimientos. Pero si te encuentras a alguien que tiene ganas de suicidarse, ¿qué le vas a decir? ¿Le dirás que siga adelante y se suicide o le dirás que se controle?

  Oí la historia de un psicólogo que enseñaba a sus pacientes a no reprimir sus sentimientos. Una vez, en un congreso importante, disertaba sobre la necesidad de dar salida a los propios sentimientos. Durante la charla del psicólogo, un paciente que estaba por casualidad en la conferencia se lanzó sobre él, le agarró la barba y lo abofeteó. La gente sujetó al paciente y trató de alejarlo del psicólogo. "¿Por qué me detienen? -preguntó-. ¡Yo sólo dejaba salir mis sentimientos!"

  Muchas personas se destruyen a sí mismas porque practican la terapia con esa clase de actitud. Si continuamente permites que salgan tus sentimientos y te dejas llevar por ellos, nunca dejarán de surgir. Mira tu propia mente. ¿Ha quedado alguna vez satisfecha con un pensamiento? Mira tu vida. ¿Has quedado alguna vez satisfecho al dejarte llevar por los deseos? Los deseos y las emociones no se acaban nunca. Si satisfaces uno, surge otro.

  Si le dices las personas que expresen sus sentimientos ¿cómo las liberarás? A la larga sin duda se dejarán guiar por ellos, ya que las acciones se realizan como resultado de los sentimientos. Si en vez de alentarlas sólo a expresar sus sentimientos, les enseñas a controlar la mente por medio del yoga, ya no actuarán a ciegas. En las escrituras yóguicas, la mente se representa como el caballo que tira de una carroza. Las riendas están en tus manos. Si dejas que el caballo vaya adonde quiera, te meterá en un hoyo. No debes permitir que te venza tu propia mente. Debes aquietarla, purificarla y disciplinarla. Tienes que conseguir dominarla con tu intelecto.

A la psicoterapia acuden muchas personas que en la niñez se sintieron muy poco amadas. ¿Cómo pueden superar esos sentimientos primarios?

  De hoy en adelante deben empezar a amarse a sí mismas. Tratar de recordar que no recibieron amor en su niñez, no tiene sentido.

  Cuando estudiaba vedanta, tenía un amigo que luego se hizo swámi. Siempre que hablábamos de nuestros padres, yo hablaba con gran orgullo de los míos. Le contaba lo bien que me cuidaron, qué regalos maravillosos ,me dieron y la alimentación estupenda que recibí. Cuando hablaba así, mi amigo se enojaba y se quejaba de que sus padres no habían hecho nada por él y no le habían dado nada. Un día le pregunté:

-¿Cuánta tierra tenían y cuántos eran en tu familia?

  El respondió:

-No teníamos tierra. Mi padre había muerto y mi madre ganaba unos cuantos centavos trabajando como sirvienta. Le fue difícil ganar suficiente dinero para alimentarme, y otra familia me tuvo que cuidar.

-Qué tonto -le dije-. Has estado culpando a tus padre por darte lo que no tenían. Mi familia era rica y podía darme todo, porque tenía todo. Pero ¿cómo podían tus padres darte algo si no tenían nada?

  Al igual que los padres de mi amigo no tenían dinero, muchos padres no tienen amor. Los padres pueden y deberían cuidar muy bien a sus hijos. Pueden alimentarlos, educarlos, mandarlos a la escuela, disciplinarlos y tratar de darles todo, incluso amor. Pero ¿cómo van a poder dar amor a sus hijos, si ellos mismos no tienen amor en su corazón? Del mismo modo, ¿cómo va a poder obtener amor de sus padres un chiquillo, si él mismo no tiene amor en su interior, ni puede asimilar el amor? Hoy en día, la gente se ha acostumbrado a decir siempre 2te quiero". Pero, ¿puede alguien realmente sentir amor al oír estas palabras? Sólo cuando uno se vuelve hacia dentro y se sumerge en su propio Ser interior, puede en verdad sentir amor. Por lo tanto, la gente debería buscar amor dentro de sí. Nadie puede obtener felicidad de los demás.

Temo pedir a los pacientes severamente deprimidos o a los psicóticos que mediten, porque me preocupa la posibilidad de que se queden absortos en su depresión. ¿La meditación es para todos?

  Si les explicas a tales personas lo que es la meditación, si les enseñas a meditar, meditarán con gran éxito y la meditación les ayudará. A veces vienen a nuestros áshrams personas con la mente débil y mejoran con la meditación.

 EL PODER DE UN PENSAMIENTO

Había una vez un templo en una ciudad llamada Vishmupuri. Era costumbre de los administradores del templo poner una moneda de oro, cada mes, en la caja de los donativos. Como uno de los administradores observó que eso sucedía mes tras mes, su mente se torció un poco. Comenzó a pensar "Por una sola vez voy a poner una moneda de cobre. Nadie lo descubrirá". Así que un mes puso una moneda de cobre en la caja. Pero, al  final del mes, cuando los administradores abrieron la caja, vieron que dentro no había ninguna moneda de oro, sino sólo monedas de cobre.

  El pensamiento tiene un poder inmenso. Una persona que tenga buenos pensamientos, puede hacer que cien personas tengan buenos pensamientos. Pero si alguien tiene siempre malos pensamientos, puede hacer que mil personas piensen como él. Ése es el poder de la mente.

EL ASCETA Y LA PROSTITUTA

En cierta ciudad de la India vivía un sádhu, un asceta. Era muy respetado, y entre sus discípulos había muchos reyes, artistas, científicos y otras personas importantes. Ese sádhu mantenía unas normas de  pureza muy estrictas. No comía carne, ni pescado. Permanecía apartado de los ajos y de las cebollas. Nunca fumaba ni bebía. Rezaba tres veces al día. Parecía repetir siempre el mantra, ya que mantenía los ojos cerrados y sólo los abría cuando tenía que ver a alguien.

  El sádhu vivía en el primer piso de un edificio y en el mismo piso del edificio de enfrente, vivía una prostituta.. Cada día, la prostituta practicaba su profesión; cantaba, bailaba y hacía todas las cosas que hacen las prostitutas. Y aunque el sádhu era célibe y físicamente casto, estaba obsesionado con ella. La observaba sin cesar, pensando: "¡Eh!, ése es el segundo individuo que ha ido a ella hoy. Ahora va el tercero. Allí va el cuarto. Mira ¡lo está abrazando!" Observaba a la prostituta durante todo el día, pensando en lo malvada y pecadora que era. "¿Por qué un ser puro como yo tiene que vivir enfrente de una miserable prostituta?", se preguntaba.

  Pero cuando la prostituta tenía algún rato libre, observaba al sádhu y se llenaba de remordimiento. Pensaba: "Qué ser tan puro y santo. En cambio, en que mal estado estoy yo. ¡Ay de mi! No tengo esperanza".

  Pasaron muchos años así, y un día ambos murieron. El sádhu murió rodeado de sus discípulos y sus ritos funerarios se realizaron con gran honor. Pusieron telas preciosas sobre su cuerpo y quemaron sándalo e incienso. La prostituta, sin embargo, murió sola y nadie se enteró de su muerte hasta que el cadáver empezó a apestar. Por fin llegaron los funcionarios de la ciudad y rociaron la casa con DDT. Luego arrastraron el cuerpo afuera y lo enterraron sin ninguna ceremonia.

  Las almas del sádhu y la prostituta fueron al siguiente mundo para ser examinadas en la oficina de pasaportes del dharma, la rectitud. Revisaron sus expedientes y les dieron a ambos unas fichas de papel que indicaban adónde debían ir. El papel de la prostituta decía "al cielo" y el del sádhu "al infierno".

  El sádhu se enojó terriblemente y gritó:

  -¿Qué clase de justicia es ésta? ¡Mandan a una miserable prostituta al cielo y a una persona pura como yo al infierno! ¿Cómo explican esto?

  El funcionario de pasaportes dijo:

  -Ven por aquí.

  Sacó los expedientes y se los mostró al sádhu.

  -Es verdad que mantuviste tu cuerpo muy puro y que realizaste muchas ceremonias y rituales religiosos -explicó-; por eso, al morir trataron tu cuerpo con gran respeto y lo enterraron con los honores más altos. Pero aquí tienes el informe de tus pensamientos. Día tas día estuviste pensando: "Ella es una criatura despreciable. Es muy malvada. Mira a todos esos hombres que van a ella".

  Entonces, el funcionario de pasaportes sacó el expediente de la prostituta.

  -Esto es lo que ella pensaba -dijo-. Cada día se decía: "¡Oh sádhu!, eres tan puro y sublime. ¡Oh sádhu!, tú que eres un hombre venerable, sálvame, redímeme". Desde luego que su cuerpo realizó acciones impuras y como resultado lo trataron sin respeto y le dieron un entierro pobre. Pero como sus pensamientos eran puros y elevados, la hemos mandado al cielo, y como tú pensaste en el pecado y la maldad, tienes que ir al infierno.

  Igual que el sádhu, nos hemos convertido en nuestros propios enemigos; no estamos dispuestos a tener buenos pensamientos ni siquiera durante media hora. No hemos desarrollado el hábito de pensar bien de los demás. Seguimos preguntándonos: "¿Qué defectos tiene él?, ¿qué fallas tiene ella?" No hemos aprendido nunca a descubrir la pureza de la gente o sus buenas cualidades. Olvidamos que al pensar negativamente acerca de los demás, creamos un mundo entero de negatividad hacia nosotros mismos. Todos nuestros pensamientos dejan huella en la psique. Todos los pensamientos que dirigimos a los demás, sean positivos o negativos, tienen de hecho sui efecto más fuerte en nosotros. Cada pensamiento es como una semilla echada en la mente, cuyos frutos recibiremos más tarde. Prahlad, un gran devoto de Dios, le dijo a su padre: "Oh padre, debes saber que cualquier daño que alguien piense causar a los demás, cualquier acción perjudicial que cometa, de pensamiento u obra, dejará impresiones grabadas en su propia mente. En el futuro causarán sufrimiento, dolor y ansiedad". Así pues, permite que sólo se muevan en tu mente buenos pensamientos.

BAJO EL ÁRBOL QUE CUMPLE LOS DESEOS

Había una vez un hombre desdichado que caminaba sin cesar de un lugar a otro. Durante sus andanzas llegó a un bosque. Se sentó bajo un árbol y sintió que empezaba a calmarse. Soplaba una brisa suave y cuando el hombre miró a su alrededor, vio que el bosque en el que estaba sentado era muy bello.

  "Si tuviera una compañera -pensó- sería completamente feliz". Y sucedió que el árbol bajo el cual estaba sentado, era el árbol que cumple los deseos. Un árbol que cumple los deseos es divino y se dice que si alguien se sienta debajo de él y tiene un deseo, este se cumple de inmediato. Así que, en ese preciso momento, apareció una chica muy bella. El hombre quedó embelesado.

  Ella se sentó a su lado y él estuvo contento durante un rato. Pero luego pensó: "Es una lástima que los dos tengamos que sentarnos bajo un árbol, expuestos a las fuerzas de la naturaleza. Sería mucho mejor si tuviéramos una casa con algunas habitaciones y un comedor con todas las comodidades. Entonces ya no me faltaría nada". Al instante apareció la casa de sus sueños.

  Encantado, entró en la casa con su novia, se sentó y tuvo una charla amorosa con ella. Luego dijo:

  -Mira, ¿por qué vivir como mendigos con esta casa? Me gustaría vivir como un señor. Ojalá tuviéramos un mayordomo y un par de sirvientes que nos atiendan durante la comida.

  En un abrir y cerrar de ojos aparecieron un mayordomo y dos sirvientes.

  El hombre llamó a los sirvientes y dijo:

  -Preparen dos platillos deliciosos.

  Pronto el mayordomo trajo dos bandejas con suculentos manjares. El hombre los probó y los encontró exquisitos. Pero entonces empezó a preguntarse: "¿Qué pasa? Deseé una esposa, y apareció y me abrazó. Luego desee una casa, y obtuve una casa preciosa. Más tarde deseé un mayordomo y dos sirvientes, y aparecieron. Luego deseé platillos deliciosos, y también se materializaron. ¿Qué está pasando? ¡Aquí debe haber un demonio!"

  Delante de él apareció inmediatamente un demonio con la boca muy abierta.

  -¡Ay, no, me va a comer! -gritó el hombre.

  Por supuesto, el demonio lo devoró y ese fue el final.

  Ese pobre infeliz quedó atrapado por su imaginación. Al principio se le ocurrían cosas buenas, pero en el proceso de imaginarlas, también imaginó un demonio y su propia muerte. Si en vez de imaginar un demonio, hubiera pensado: "Dios me debe estar dando todos esos dones", su fortuna hubiera sido muy diferente. Si hubiera deseado convertirse en una persona iluminada, un gran Siddha, habría logrado algo. Pero al contrario, imaginó su muerte y de esa manera la originó.

  A eso se reduce el mundo en que vivimos. En el corazón está el árbol de la Conciencia divina que cumple los deseos, y nosotros estamos sentados allí mismo, a su sombra. Creamos sin cesar nuestros propios mundos de pensamiento e imaginación. Pensamos: "Soy un pecador", "soy inferior", "soy esto", "soy aquello". Quedamos atrapados en nuestras propias trampas y un día morimos.

  Un gran sabio describió al mundo tal como lo vio: "No hay mundo, no hay hombres, no hay mujeres, no hay pecado y no hay ilusión. Lo que vemos no es más que el juego supremo de la Conciencia cósmica". También nosotros deberíamos ver las cosas así. Deberíamos concebirnos como Conciencia. Deberíamos considerarnos el Ser. 

LA MENTE EN EL ESTADO DE ILUMINACIÓN

¿Cuál es el papel de la mente en el estado de iluminación y cuál es la experiencia de la mente en ese estado? ¿Continúan surgiendo ideas?

  Aún después de alcanzar la iluminación del Ser la mente sigue viva. La mente nunca dejará de existir, aunque sus características puedan cambiar. Cuando la mente se vuelve hacia fuera y se mueve entre los objetos externos, se contrae. Las impurezas la cubren y se vuelve mundana. En el estado de iluminación, disminuye la tendencia de la mente a volverse hacia el exterior. En vez de ir hacia fuera, la mente se vuelve hacia dentro. Cuando se dirige hacia fuera y anda entre los objetos mundanos, toma la forma de esos objetos. De la misma manera cuando se vuelve hacia el interior, se funde con el Ser y toma la forma del Ser. La iluminación no es más que la fusión de la mente en el Ser. En las escrituras, a ese estado se le llama la muerte de la mente, pero en realidad la mente no muere. Se disuelve en el Ser y se hace una con él. La cualidad esencial de la mente sigue existiendo, pero es distinta de la Conciencia.

  Mientras el cuerpo humano continúe existiendo y tengamos que vivir en este mundo, la mente nos ayudará a llevar a cabo nuestras funciones mundanas. Sin embargo, en el estado de iluminación, su naturaleza es distinta. No funciona sólo como mente, funciona con todo el poder de la Conciencia. Se estabiliza y se libra de pensamientos, se aquieta. La infelicidad no es más que la red de los pensamientos y cuando los trascendemos, disfrutamos de la dicha suprema. Además cuando la mente se vuelve una con el Ser, adquiere el poder del Ser. Entonces es capaz de trabajar mucho. Puede incluso transmitir Shakti por medio del pensamiento.

 

III

 

EL PODER INTERIOR

Contempla a Kundalini,

la Conciencia suprema,

que juega desde la base

de la columna vertebral

hasta la coronilla,

que fulgura como el destello

del relámpago,

que es tan fina

como la fibra de un tallo de loto,

que tiene el brillo radiante

de innumerables soles,

que es un haz de luz tan fresco como

cientos de nectáreos rayos de luna.

                        Shrí Vídyá Antar Yága

 

EL PODER DEL SER

Si de verdad queremos enfrentar los problemas de la mente, tenemos que volvernos hacia dentro y despertar nuestro poder interior. Entonces, la mente quedará con facilidad bajo nuestro control y de modo muy natural experimentaremos al Ser. Se dice que alcanzamos al Ser por medio del conocimiento. Pero el conocimiento que revela al Ser no es el conocimiento mundano que adquirimos en los libros o en las escuelas. Es la comprensión interior de la unidad, darnos cuenta que nosotros y el absoluto somos uno y lo mismo. ¿Cómo obtenemos ese conocimiento? Viene a nosotros de manera espontánea cuando despierta nuestra energía interior y se desarrolla dentro de nosotros.

  A esta energía interior se le conoce como Kundalini, vive dentro de cada ser humano. La Kundalini tiene dos aspectos: uno lleva a cabo nuestras funciones mundanas, mientras que el otro nos conduce a la Verdad más sublime. El aspecto externo mundano de Kundalini funciona perfectamente, se le conoce con diferentes nombres. En China se llama chi: en Japón, ki. Las Escrituras cristianas la llaman Espíritu Santo. Pero ¿qué es Kundalini? Kundalini es Shakti, energía cósmica; a quién los sabios de la India adoraban como Madre del Universo. Shakti es el aspecto dinámico del Absoluto sin forma ni atributos, es la fuerza creadora de Dios, la fuerza que manifiesta este universo de formas, el poder supremo mediante el cual todo cobra existencia.

  Otro nombre de Kundalini es Chiti, la Conciencia universal. El Pratyabhijnáhridayam, una de las principales escrituras del shivaísmo de Cachemira, la describe en un aforismo: "Chiti crea este universo por su propia voluntad". Chiti es sumamente libre, nadie le obliga a crear este universo. Lo hace por si sola y además lo crea de su propia esencia, sin usar materiales externos. Chiti se convierte en cada partícula del mundo material, y se manifiesta como todas las formas y figuras que vemos a nuestro alrededor. Ella lo penetra todo en el universo visible y en el invisible, y desempeña infinitas funciones. Aunque Chiti se ha convertido en el universo, nunca pierde su poder o su pureza.

  Este poder formidable es el poder de nuestro propio Ser. La misma Shakti que crea el universo externo también está presente en todo el cuerpo humano, desde la cabeza hasta los dedos de los pies; y bajo esta forma se llama Kundalini. Kundalini es la energía vital que hace que todo funcione en el cuerpo. Nos permite ver a través de los ojos, oír a través de los oídos y experimentar el tacto a través de la piel. El poder de Kundalini hace que palpite el corazón, que la sangre fluya y que la respiración entre y salga del cuerpo. Este es el aspecto externo de Kundalini, que sustenta nuestra vida. Aunque es omnipresente, tiene su morada específica en la base de la columna vertebral, desde donde controla y mantiene todo nuestro sistema fisiológico mediante una red de 270 millones de nádis principales y secundarias.

  Así como el aspecto externo de Kundalini nos permite funcionar en el mundo exterior, su aspecto interno permiten que ocurra el proceso espiritual dentro de nosotros. Sólo cuando la Kundalini interna despierte, comienza realmente nuestro viaje espiritual. A menos que Kundalini Shakti despierte y se despliegue dentro, por muchas técnicas que practiquemos, por muchas escrituras que lleguemos a estudiar, nunca vamos a percatarnos de nuestra identidad con el Ser interior.

  En nuestro estado actual, nuestra conciencia fluye hacia fuera. A causa de las limitaciones de la mente y los sentidos, nos consideramos cuerpo y nos identificamos con las experiencias de nuestros sentidos. No conocemos la omnipresencia de la Conciencia, ni conocemos nuestra propia divinidad. Pero una vez que Kundalini se despierte y empieza a actuar dentro de nosotros, nuestra mente y nuestros sentidos se vuelven hacia dentro y nos hacemos conscientes de nuestra verdadera naturaleza.

  El Pratyabhijnáhridayam dice: Cuando uno adquiere la fuerza de Kundalini, es capaz de asimilar en sí mismo el universo entero". Ya no somos criaturas limitadas, ni cautivas, llegamos a alcanzar la unión completa con Dios.

El despertar

Hay muchas maneras de despertar a Kundalini. Se le puede despertar por medio de prácticas yóguicas intensas, como ejercicios físicos, técnicas de respiración y la repetición de mantras. O se le puede despertar por medio del canto y de un amor intenso a Dios. En ocasiones, se experimenta un despertar espontáneo como resultado de las prácticas realizadas en vidas pasadas. Pero la manera más segura y eficaz de despertar a Kundalini es por medio de shaktipat, el proceso por el cual un Siddha Guru transmite su propia Shakti, plenamente desarrollada, al discípulo, activando así la Kundalini dormida y poniéndola a funcionar en su totalidad.

  Shaktipat es la iniciación secreta de los grandes sabios y se ha transmitido de Guru a discípulo desde tiempos inmemoriales. No es un monopolio de la tradición hindú. Grandes sabios de toda tradición religiosa, tuvieron su propia energía interior despierta y podían despertarla en los demás. Algunos hablaban específicamente de ello y otros no. Si Jesús pasaba su mano sobre alguien, esa persona se transformaba y surgían dentro de ella gran felicidad y amor. Eso no era otra cosa que shaktipat. San Francisco también tenía ese poder. Y fue por medio de shaktipat como Ramakrishna Paramahamsa dio a su discípulo Swami Vivekananda una experiencia instantánea del Absoluto.

  Son cuatro los modos como un Guru puede transmitir Shakti a un buscador. El primero es por medio del toque. Por la gracia de su propio Guru y mediante una practica intensa, un Guru verdadero ha desplegado completamente su energía Kundalini, de tal forma que llena cada poro y cada célula de la sangre de su cuerpo. La Shakti fluye de él sin cesar y entra en cualquiera que él toque.

  En el segundo modo de iniciación, el Guru transmite su energía al discípulo por medio de una palabra, un mantra. El mantra que él da es el mismo que recibió de su propio Guru y que él mismo repitió durante mucho tiempo en el curso de su sádhana. Él ha asimilado plenamente el poder de este mantra y lo ha cargado así con la fuerza viva de la Conciencia. Si el discípulo repite el mantra con regularidad y fe, la Kundalini se despierta por el poder del mantra. Sin embargo, si el discípulo está altamente calificado, es suficiente que el Guru le susurre el mantra al oído para que la Kundalini se active.

  El tercer modo de iniciación ocurre mediante la mirada del Guru. Cuando mi propio Guru me inició de esta manera, sentí que su energía entraba en mí en la forma de un rayo de luz que pasaba de sus ojos a los míos. La mirada de un Guru así está siempre enfocada en el Ser interior, aunque parezca que mire hacia fuera. Por tanto su mirada puede transmitir fácilmente ese poder de la Conciencia.

  En el cuarto método de iniciación, el Guru transmite su Shakti al discípulo por medio del pensamiento.

  Sin embargo, el poder de un Siddha Guru es tan grande que uno puede recibir su Shakti sin ninguna iniciación deliberada. La Shakti que satura su ser también impregna el ambiente que lo rodea, incluidas las prendas que ha usado y las prendas que ha vestido. Por eso, si una persona es receptiva sólo tendrá que acercarse al Guru para recibir esa energía. Así sucedía con mi Guru. Rara vez daba iniciación formal. Pero fluía tanta Shakti de él que la gente recibía shaktipat incluso de sus insultos. A veces le pedía a alguien que se fuera y esa persona tardaba en irse. Entonces mi Guru levantaba el brazo y le tiraba una toalla o algún objeto, gritando: ¡Vete ya! En ese instante la persona recibía el shaktipat.

Los efectos del shaktipat

Aunque la misma Shakti se transmite a todos, las capacidades de las personas no son las mismas. Por eso, cuando la Shakti despierta, se manifiesta de diferentes maneras en distintas personas. Una vez, estaba resfriado y un médico homeópata me dio una medicina.

  -Tómala una vez y te curarás -dijo.

  Seguí sus instrucciones y el resfriado se me curó enseguida. Cómo me había recuperado tan rápido, le diije al médico que me gustaría recomendar la medicina a otros. Me dijo:

  -No, no puedes dársela a nadie más.

  -¿Por qué no? -le pregunté-, a mi me hizo efecto.

  -Tu cuerpo no es como el de los demás -dijo-. A los demás no les funcionaría igual.

  De la misma manera, la intensidad con la que uno recibe shaktipat depende del estado interior, de las acciones pasadas, de la fe y del deseo de recibir Shakti, así como del cúmulo de pecados y virtudes. En algunas personas, la Shakti actúa con gran intensidad; en otras, con una intensidad media y, en otras más, con una intensidad muy baja. Las escrituras dicen que hay veintisiete niveles de intensidad con los que se puede recibir  shaktipat, según sea la capacidad para retener la Shakti.

  Cuando una persona muy capacitada reciba shaktipat, tendrá una experiencia inmediata de su omnipresencia. No obstante, la mayoría de las personas no tienen la fuerza para soportar tal experiencia de inmediato. A unas, el despertar les produce visiones de luces interiores vibrantes. Otras disfrutan una dicha inmensa, y algunas sienten una agitación mental externa. Ciertas personas tienen una sensación de dolor en todo el cuerpo. Otras están indiferentes o se deprimen. Algunas más se sienten embriagadas de amor. Otras tienen experiencias de energía física extraordinaria. Una vez, un hombre de negocios australiano vino al áshram y recibió shaktipat mientras estaba sentado en la sala de meditación. Su cuerpo se llenó de tanta energía que se lanzó a correr por los terrenos del áshram; se movía tan deprisa que nadie lo podía alcanzar e incluso saltó una pared de dos metros de alto.

  También hay personas que al principio no sienten nada en absoluto. Pero no deben preocuparse, porque tarde o temprano experimentarán la Shakti despierta. Hace tiempo, una francesa vino al áshram. Estuvo ocho días. Al cabo de ese tiempo se acercó a mi y dijo que no había tenido ninguna experiencia de la Shakti y que iba a marcharse. "Muy bien", le contesté. Aquel día salió para Francia. En cuanto tomó su lugar en el avión, la Shakti la invadió y entró en estado de meditación. Cuando alguien recibe Shakti, la lleva donde quiera que va, y tarde o temprano empieza a actuar.

 Siddha Yoga 

El proceso que empieza una vez que Kundalini ha sido activada por un Siddha Guru, se conoce como Siddha Yoga (el yoga perfecto) o maha yoga (el gran yoga). Siddha Yoga es el camino de los Maestros perfectos, el medio por el cual todos los grandes santos y sabios alcanzaron la perfección. El linaje de estos Maestros Siddhas ha existido desde el principio de la creación y su poder se ha transmitido de Guru a discípulo de manera ininterrumpida.

  Siddha Yoga se impulsa a sí mismo. El proceso de Siddha Yoga continúa sin pausa cuando ha siido puesto en marcha, como una máquina que una vez echada a andar funciona sin ayuda. Cuando se activa la Shakti, el yoga ocurre dentro con espontaneidad. No tienes que hacer un esfuerzo por practicar yoga, éste prosigue sin cesar durante el transcurso de tus actividades diarias. La Shakti sigue desenvolviéndose por dentro, ya seas que trabajes en la oficina o en la fábrica, realices negocios o cuides a los niños. Por eso una vez que Kundalini ha sido despertada, el buscador no tiene que realizar penosas prácticas espirituales. La Shakti misma da a cada individuo las experiencias que le sean necesarias.

  Todos los yogas clásicos tienen lugar espontáneamente en el buscador cuya Kundalini esté despierta. Por eso se dice que Siddha Yoga abarca todos los demás yogas. Durante la meditación, por ejemplo, pueden ocurrir de manera espontánea posturas yóguicas, cierres y técnicas de respiración. A veces el cuerpo puede temblar y balancearse. Todos esos movimientos, conocidos como kriyás, son manifestaciones de hatha yoga. Ocurren para purificar los canales del cuerpo porque, a menos que estén despejados, la Shakti no puede actuar con toda su fuerza.

  Las posturas y movimientos concretos que ocurren en un individuo son precisamente los que necesita para purificar su sistema. Esto es algo que hace el Siddha Yoga tan significativo. Cuando practicamos hatha yoga por nuestra cuenta, a menudo no sabemos qué ejercicios necesita realmente nuestro cuerpo y, por consiguiente, puede ser que practiquemos posturas innecesarias o incluso nocivas para nosotros. Pero cuando el hatha yoga ocurre de manera espontánea por la acción de Kundalini, realizamos de modo automático cualquier postura apropiada para nosotros.

  Así como el hatha yoga tiene lugar después de que Kundalini ha despertado, también otros yogas tienen lugar espontáneamente en la medida que los necesitemos. El amor brota de adentro, como el bhakti yoga. El conocimiento del Ser empieza a surgir por su propia cuenta, como en el jñana yoga. Empezamos a trabajar en el mundo de modo desinteresado, como en el karma yoga. Las adicciones desaparecen y empezamos a desarrollar cualidades positivas, como la paciencia, el autocontrol, la disciplina y la compasión. Ya no tenemos que hacer un gran esfuerzo para meditar, por el contrario, la meditación simplemente sucede. En meditación podemos ver luces interiores o tener visiones, o escuchar sonidos internos, como en laya yoga. Desarrollamos un gran interés en el canto, en la repetición del nombre de Dios y en la lectura de las escrituras, como en el mantra yoga. Por último, cuando Kundalini asciende al